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22 junio 2015

Busca

Una de las cosas que me estresaban de las guardias cuando era estudiante, era tener en mi poder el busca.

A mí no me molaba ese rollito de que te llamaran del 35488, o cualquier otro número al azar, y eso fuera el pistoletazo de salida de una carrera sin obstáculos hasta el sitio donde hubiera una parada cardiaca, un señor asfixiándose o semejante panorama aterrador. Primero, porque soy malísima para gestionar los números y segundo, porque tengo un fondo físico algo oxidado. Además, estoy convencida de que si me llegara a pasar eso mismo, empezaría a correr sin saber exactamente hacia dónde y mucho menos en un hospital nuevo (donde casi no sé ni encontrar los baños; con los ascensores no suelo tener problema, hay muchos).

Sin ser paradas cardiacas, quedan todas las demás llamadas al busca que tienen menor nivel de urgencia como puedan ser las de planta y las de urgencias. Y ahí es donde estoy yo. Para mi tranquilidad, sin busca ni carreras. Al estar en urgencias, soy yo la que hace las llamadas al busca y a veces a domicilios (de especialistas que hacen guardias localizadas). Es curioso que antes me preocupara ser la persona reclamada en un busca y ahora me haya tocado ser la que hace las llamadas. Creo que esto me ha dado perspectiva sobre cuándo tengo que llamar y qué reacciones esperar cuando pongo un busca entre tú y yo. La clave es tener un buen argumento

¡Feliz Lunes!
PD: estoy saliente :)

13 abril 2014

Palabras difíciles

Querido maldito,
Esto es el adiós. Adiós a las cenas para dos, adiós a los domingos contigo, adiós a los besos. ¿Crees que es fácil para mí decir esto? No. ¿Acaso no luchamos los dos? ¿por qué salió todo mal? El destino no quiere que estemos juntos y ahora mismo sus trazos se borran. A dónde iré si no es contigo. Supongo que allá donde el tiempo no cuenta, al limbo que hay entre tú y yo cuando no estamos juntos, justo donde no quiero ir. Dicen que es bueno poner tierra de por medio, ¿y por qué no un mar entero? El agua salada podría borrar mis lágrimas. Tonta de mí. Te quise y todavía no sé por qué. Aunque no me convenías y tus palabras de amor estaban vacías, las pocas que decías... Ahora estoy aquí, mendigando en medio de un montón de nada un ápice de lucidez para escribirte, probablemente perdiendo el tiempo en algo que nunca leerás, al menos con el corazón. ¿Sabes qué? Si tienes que marcharte, vete. Sal de mi vida. Estoy cansada de pelear por causas perdidas y ésta hace tiempo que lo es.
Pero todavía hay dentro de mí unas gotas de amor que te regalo aquí. Porque fuiste mi camino, mi luz y mis colores. Gracias, cariño. Supiste descubrir mi verdadero ser, alguien que ni yo misma conocía. Junto a tí me sentí feliz con letras mayúsculas, ¿no lo sentiste tú también? Aunque todo esto ya no importa, verdaderamente. Ahora mismo sólo quiero alejarme de tu sombra. Recorrer el mundo anónimo otra vez, reír ¿por qué no? y no mirar más atrás, a tí, a nuestro piso vacío, a nuestros posibles. Se me acaba el café. Y ya no se me ocurre mucho más que decir. Creo que el silencio es nuestra mejor cura. Fue un placer poder compartir contigo cada segundo que vivimos. Espero que cuando leas esto te encuentres bien y que, si algún día decides pensar en mí, sea para bien.
Adiós querido maldito.

02 abril 2014

El ciclo de congelación de los garbanzos

Desde un principio me planteé hacer la segunda parte de mi preparación para el MIR fuera de casa. Es decir, que al acabar el sexto curso este Julio me mudaré a una de las sedes de la academia Amir, hasta Febrero del año próximo. Razón principal: pues que en las Islas Canarias no hay ninguna sede para hacer al menos una parte de la preparación MIR presencial. Razón secundaria: porque en mi casa no hay quien estudie. Total, que mi madre se ha puesto las pilas y ha empezado a darme clases de cocina vital básica (pelar papas) y próximamente, cocina vital avanzada (freír papas). Esto se basa en que yo pongo mi poker-face y la dejo que hable, igual que cuando veo las e-clases de Amir. Confío en que algo retendrá mi cerebro (confío demasiado en él, ahora que lo pienso). Lo mejor es que, cuando cierro los ojos por la noche e intento dormir, todo vuelve... pasan ante mí los pacientes con manchas extrañas y posiblemente contagiosas que toqué ese día, las vídeo-clases de 5 horas, el esquema de las vasculitis, el TNM del cáncer de pulmón, el algoritmo de la insuficiencia respiratoria y mi madre contándome qué hacer con los garbanzos cuando están congelados y quieres ponerlos en la sopa. Entre tú y yo sabemos muy bien que, cuando no sepa qué hacer con las papas, la llamaré para que me lo cuente todo otra vez. 

04 abril 2013

¡eo, estoy aquí!

Si esto no te parece un problema de el mundo contra Deb, explícame qué es...
Paré porque el negro se empeñó en salir del aparcamiento marcha atrás sin darse cuenta de que yo venía, y ya no podía esquivarlo. Paré y al mismo tiempo paró otro coche detrás de mí. Quedé bloqueada. Enseguida, el coche de color claro decidió que, si el negro podía salir, él también así que le dio marcha atrás a toda máquina. No oyó como le estaba pitando, ni como una mujer en la acera le estaba gritando hasta que reaccionó. Quedó a tan poca distancia de mí, que no podría haber pasado por ahí ni una modelo de perfil. Eres un crack, Fulano.


07 marzo 2013

Dimensiones paralelas

Ahí pertenece, para mí, el extraño mundo de la Otorrinolaringología
también conocido como otorrino, oto, rino, o también ORL
Este post es resultado de un día de perros. No era muy bueno el concepto que tenía de esta especialidad médica, pero ahora lo es menos. Hoy he tenido 5 horas seguidas de seminarios y clase de esta asignatura. Nada lejos de lo habitual si no fuera porque los profesores que nos los dan son especiales. La una porque no es médico sino algo raro, y al otro, porque no se entiende ni de lo que está hablando. Para que te hagas una idea, el esquema mental entre la ORL y yo, ahora mismo es este...
           Lo que pasa es que la bolita de luz debería ser más pequeña. 

También es que parte de la mañana la pasé sometida a un interrogatorio peor que el de la policía: ¿que es el oído? ¿partes del oído externo? ¿para qué sirve? no saben estudiar, sólo memorizan ¿y el interno? ¿qué partes tiene? ¿qué hacen? ¿con qué nervios? si hubiesen respondido eso en el examen, se los hubiese tenido que tachar ¿qué patologías hay ahí? ¿cómo se estudian? van a ser médicos ¿qué es una audiometría? ¿qué mide? ¿para qué sirve? no han estudiado ¿para qué la usamos? ¿y qué es un diapasón? ¿qué es el Rinne? ¿qué es el Weber? ¿cómo se oye fisiológicamente?  ... ...

           Que sí, aprendemos algo. A la fuerza aprende cualquiera. 

Después tuvimos otro seminario sobre reflujo gastro-esofágico y patología laríngea con un profesor que es lo contrario a la anterior. Si con la primera entrabas en cataclismo, con este la clase es como cuando te enteras de que los reyes magos no existen. Respondamos lo que respondamos, los otorrinos parecen tener unas respuestas alternativas (y correctas) para todo ello. Nada de lo que sepamos está completo y por supuesto, todo lo que nos explican es indudablemente general "lo que un médico de atención primaria necesita saber" y "deberían de saberlo ya". No sé yo... Creo que el servicio de otorrino debe replantearse encarecidamente, cambiar su método de enseñanza. Aparte de eso, aquí una servidora será una médico a la que no le importará mostrar sus limitaciones frente al público-pacientes-clientes y reconocerá que, lo que la Medicina puede llegar a explicar es sólo una mínima parte de las preguntas. A aquellos que crean que puede haber más respuestas, que hablen con los de otorrino. Ellos parecen saber mucho. 

PD: así es la consternación otorrinolaringológica. 
 

12 diciembre 2012

¿Suerte o Destino?

Una pregunta con la que entretenerse. Yo llevo ya un rato dándole vueltas como si fuera una bola de nieve, de estas que se van haciendo cada vez más grande y, si te descuidas, te lleva por delante. Si me preguntaras, lo primero que te diría sería que "no sé qué decir". Pero como todo aquí entre tú y yo, da para algo más que eso. Sí, yo creo en el destino. Pero por muchas de las cosas que me han ocurrido; ellas me han llevado a pensar así, a vislumbrar el fino trazo de ese plan. Como me ocurre en otras tantas veces, no puedo explicártelo. Es cuestión de querer creer. Lo que tengo claro es que no me trago que el azar sea tan quisquilloso ni tan malévolamente calculador. Confabular con el Mundo para que encajen las piezas que dibujan nuestra realidad, no es cosa de la suerte. Tampoco es mi intención traer el karma a colación puesto que ese tema se me escapa ya de las manos (salvo cuando está claramente en contra mío). Dulce subjetividad.
Tienes que preguntarte si, cuando te ocurre algo bueno, eres de los que ven algo más allá de la suerte -una señal; o al contrario, un feliz giro del azar. Escojas la postura que sea, el margen de error será el mismo porque, como dice mi hermana E. "no es como la ciencia, que es verdad y punto". Aquí la única verdad es que se juega con nosotros como si fuéramos dados. Lo que vea cada uno será aquello que quiera creer. Pero puestos a observar, ¿por qué no enfocar a lo que puede haber más allá? Porque puede no haber nada; vale... Pero cómo negar la evidencia, cómo no ver encajar esos sucesos que se precipitan y se enlazan y forman un sutil entramado. Somos dueños de nuestras vidas -queremos creer. Pero yo opino que creer en el destino no es despersonalizar nuestra capacidad de tomar nuestras elecciones, sino dar sentido a las mismas. Amargo escepticismo. 
 

05 noviembre 2012

Dijo el sabio

... de mi profesor, claro. 
A quién va uno a hacer caso en estos días de locos donde un estudiante pasea sus pretensiones frente a los catedráticos sin vergüenza. Pues a los más viejos, que a mi parecer son los más sabios. Si a ellos les cambian un protocolo mañana, no dejarán de ser buenos clínicos. No quiero pensar qué ocurriría si eso le pasa a uno que acaba de empezar y decidió hacerlo empollándose un par de guías médicas.  

Hoy dijo una cosa muy graciosa y antes que escribirlo en el anonimato de un post-it escurridizo, preferí hacerlo entre tú y yo. Fue lo siguiente: "En Medicina no hay números, sino personas". ¡Pero nos han enseñado a medir, a pesar, a tomar frecuencias y a contar por minuto, por hora, por día, durante meses! Sin duda tiene razón y eso es algo que a mi mente de ex-cirujana declarada y clínica en potencia no se le escapa. Por eso cada vez que veo un paciente, lo miro. Cuando le pregunto, lo escucho. Y al salir de la habitación me llevo conmigo todo aquello que dijo y lo que no. Los pacientes no son números.

12 octubre 2012

Las edades de la inocencia

Nadie nos dice cuándo decidimos creer o no creer. Un día los acontecimientos se precipitan y dejan en tus manos la respuesta. Y ésta nunca es tan sencilla como creer o no creer, sino aceptar vivir la fantasía, hacer de los sueños la norma de tus días y abandonarte a la ilusión sin remordimientos. Acaso existe un ser más feliz que un niño; uno de cinco, venticinco o cientocinco años. Yo creo que no. Pero la realidad no está de acuerdo conmigo y juega despechada con nuestras aspiraciones, cercándonos como una goma elástica que nos da un ligero margen y con las mismas, nos hace retornar al eje. Allí nos quiere a todos, arrinconados en un lugar olvidado junto a la imaginación y los polvos mágicos de hada. Cruel existencia, nos enseñas a amar una utopía para más tarde arrancarnos sin piedad todo rastro de inocencia. No por ello quieras crecer muy lejos. Cuídate de la sensatez y huye de la prudencia. Haz de cada amanecer el prólogo de un nuevo cuento. Entre tú y yo hay más de lo que a simple vista se ve. Magia; nos rodea, nos envuelve... ¿no lo sientes? Cierra los ojos y ve.

22 julio 2012

El Síndrome "Lo quiero"

Esto es lo que tengo yo.  Me lo acabo de auto-diagnosticar. 
El Síndrome "Lo quiero", el ardiente enamoramiento platónico, el sí porque sí, el deseo por lo que no se tiene, querer lo que no se desea, desear algo sin quererlo. Son múltiples las maneras de llamar a un mismo fenómeno. Sin causa diagnosticable o preliminares ponderables. Sólo ese agrio sabor que precede a la consecución del deseo. Irresistible. 

El por qué tendrás que imaginartelo; no te lo sé decir. Lo que me parece sorprendente es cómo mi mente juega conmigo y me hace desear salir cuando estoy en casa, y quedarme en casa cuando estoy fuera; el pelo corto cuando lo tengo largo, y el largo cuando lo llevo corto; el frío cuando hace calor, y poder ir a la playa en invierno. Cómo llamar a tal discrepancia entre mi psique y yo si no. Sería algo más sencillo si al conseguir aquello otro que no tenemos, nos sintiéramos realizados con ello; pero no te engañes, pues conseguirlo sólo te hará desear lo contrario. Sin más, acabas en un bucle de querer y des-querer peligroso. Al final puede que termines sin saber qué quieres de verdad. Conocerse a uno mismo es un rollazo...   
 

12 julio 2012

Besando marionetas

Útimamente se ha superdesarrollado mi capacidad onírica. Supongo que la ausencia del condicionante negativo del estrés por los exámenes y el hecho de disponder de más horas de sueño han sido determinantes. El caso es que curiosamente mis sueños se han aclarado, por llamarlo de alguna manera. Qué decir si no, de mis sueños acerca de personas que conozco  (con nombres y todo) o de hechos concretos de mi situación actual o de revelaciones de sentimientos que no sabía que tenía o retratos exactos de lugares de mi pasado. Aún así hay espacio para el disparate. No es por echarme rosas, pero creo que mis sueños son una pasada. La otra noche vi aterrizar aviones en la estación de guaguas (bus), hice la compra en un supermercado donde sólo había pizzas de 2 metros y tuve una cita con una marioneta. Qué quieres que te diga, así es un lujo irse a dormir. Y, entre tú y yo, lo mío nunca fue besar ranas, a mí no me va lo normal.   

¡¿Hay un psicoanalista en la sala!? 


07 mayo 2012

Así es tu jardín (I)

 

Todavía no sé muy bien cómo encajar una sección de Jardinería en este blog. Tampoco estoy segura de que a los lectores les pueda interesar, ni siquiera importar. Pero ver crecer una planta es una experiencia que ha sido significativa en mi vida y por eso forma parte de este rollo. Supongo que lo mismo me dirán los que han visto crecer a su perro desde que era un cachorro con la diferencia de que a mí no me baban, ni me muerden ni me ladran y encima las flores contribuyen con algo de color y buen olor (cuanta rima...). No hay ningún símil metafísico. Es sólo que me parece muy gratificante ver crecer y florecer algo que cuidas día a día, que tiene un color bonito y huele bien. No sólo es divertido lo que aprendes sino también la motivación de viene detrás de eso y así he acabado sacando libros de jardinería de la biblioteca pública (con mi carnet recién estrenado, ueeee).  
***

Truco: Hojas limpias

"Para salvaguardar la salud y la estética de las plantas de follaje es imprescindible mantener una cuidadosa higiene de las hojas. Además de pulverizarlas con agua, hay que quitar las hojas secas y eliminar el polvo que se acumula en el resto. Para limpiarlas se puede usar una esponja impregnada en cerveza; se pasa sobre las hojas con cuidado y luego se secan una a una con un paño limpio".

Sí, sí... cerveza. Tenía cara escéptica cuando mojé un algodón en lo que me sobró de la cerveza que había tomado a mediodía. ¿Objetivo? Las hojas de mis orquídeas. No me gusta experimentar con ellas pero desde hacía tiempo tenían unas marcas que debían venir del agua pulverizada que uso para regarlas. Pasé el algodón empapado por todas la superficie de las hojas. Lo que ocurrió al instante fue que empezó a haber un fuerte olor a cerveza en mi cuarto. Lo siguiente fue que miré el fondo del vaso y me planteé beberme lo que había dejado pero voilà! Las primeras hojas se habían secado y efectivamente se les habían ido aquellas marcas. Han pasado 24 horas y no ha habido ningún cambio, las hojas han quedado perfectamente limpias.

¡Feliz Lunes!

02 mayo 2012

Por enésima vez ¡yo no tengo porno!


Eso mismo decía esta tarde cuando mi portátil murió a las 15:35 por culpa de un virus. Las tareas de reanimación me llevaron toda la tarde y suplicando estaba para que no se me borrara nada. ¿Qué ocurrió? Que mi ordenador "cogió un bicho", el virus Ukash conocido como el virus de la policía porque cuando se te queda bloqueado el ordenador te aparece una pantalla, con el icono de la Policía Nacional y todo, que te pide el ingreso de 100€ através de Ukash por tener en tu ordenador pornografía, material terrorista y por SPAMear mensajes de ese tipo.Ya...

La primera catástrofe ocurrió en el ordenador principal de mi casa, que es el de mi padre, hace ya unas cuantas semanas. Cuando mi madre y yo lo vimos, visualizamos al momento la reacción de mi padre al vover a casa ... cogería la torre y la lanzaría por la ventana, acabando así con los problemas tecnológicos... pero para evitar que esto sucediera decidimos investigar por nuestra cuenta y tratar de solucionarlo. En vano. Dos horas más tarde seguíamos igual que al principio: en modo seguro y con nulas perspectivas. Entonces llamé a unos amigos (¿para qué si no?) y resultó que D., el primo de mi amigo C., está en Informática y supo en 0,2 segundos poner solución al problema y al brote de cólera en potencia de mi padre. 

Hasta ahí todo quedó en anécdota. 

Pero hoy... ¡ha aparecido en mi ordenador! Por alguna extraña razón, en mi familia tenemos una atracción natural por los problemas tecnológicos. Yo al menos los llevo mejor que mi padre, no hago amago de tirar nada por la ventana, sólo me cabreo un poco y amenazo con comprarme un ordenador nuevo. ¡Juajuajua! Pero este virus no sabía en dónde se metía porque en cuanto lo detecté con mi agudo ojo clínico (la pantalla se bloqueó y empezó a encenderse y apagarse sin control) puse la maniobra de rescate en marcha. ¿Quieres saber cuál es? Pues lo siento, pero eso quedó patentado entre D. y D.. (En verdad es que no me apetece escribir el rollo tecnológico en el blog pero vamos, quien tenga dudas, que pregunte) :)

¡Buenas noches!

06 marzo 2012

¡Con un par de huevos!

Estos días he estado de antojo. 
Como si estuviera embarazada (que no) y sólo quisiera helado (que tampoco).  
Tú sabes a lo que me refiero. El cuerpo te pide algo desesperadamente. A veces te tiene en vilo un tiempo hasta que identificas el objeto del deseo. ¡Incluso llegas a angustiarte! Das una vuelta y buscas inconscientemente aquello que deseas echarte a la boca (en sentido digestivo,  no me malinterpretes).

En mi caso, por fin hoy descubrí qué era... Sí, he descubierto que soy una amante de la cebolla frita. Pero mejor que esto quede entre tú y yo, porque ni con toda la lírica del mundo podría explicar lo mucho que me gusta algo que se sirve bien caliente y con un par de huevos ;)

¡Que aproveche! 

15 enero 2012

Somos lo que somos y tenemos lo que tenemos

Excusa fea donde las haya
Justificación incompleta pero aceptable de nuestras limitaciones
Muy útil y recurrida a falta de querer dar una explicación mayor
Simplificación de disculpa para nuestras rarezas
La primera vez que me dijeron estas palabras me sonó a excusa fea donde las haya. Es más, la persona con la que hablaba era un profesor que iba justo de tiempo y de empatía. Nosotros exígiamos una explicación y una solución a un problema. Él se limitó a dejar caer esta sencilla justificación incompleta pero aceptable de nuestras limitaciones en la Universidad sin preocuparse de las reacciones que podría generar. Poco le importaban las respuestas de sus interlocutores, entre ellos, yo. Cuanto pudiéramos decir era en vano pues, para cuando nos dimos cuenta, él ya se marchaba. Me pareció un poco... no te voy a engañar, me pareció una canallada. Pero por lo general cualquier cosa que no me beneficie, me lo parece. Sobre todo cuando llevo razón -cosa que no ocurre con tanta frecuencia como me gusta pensar-.

Lamentablemente no siempre sigo mis propios principios y me traiciono creyendo que no doy a los demás lo que no me gusta recibir de ellos cuando la realidad es que aquellas palabras que en su momento rechacé me han servido como una excusa muy útil y recurrida a falta de querer dar una explicación mayor en varias ocasiones ya. Principalmente siguiendo a los por qués de mi vida. Ésos tan vitales en los que toca explicar a los demás cómo somos o por qué actúamos de tal o cual manera. Y eso que me gusta explicarme y dejar conocer al mundo cómo soy pero sinceramente, hay veces en las que la ilógica supera mi razón y tratar de definirme es como querer descomponerme en piezas que por separado no encajan. Por esto, muchas veces recurro a esas palabras canallas que uso como simplificación de disculpa por mis rarezas

No me siento orgullosa por ello ni por parafrasear al profesor C. que ha sido origen de tantos quebraderos de cabeza en mis días presentes y pasados pero, entre tú y yo, somos lo que somos y tenemos lo que tenemos

11 enero 2012

A ti...

... que llegas a las 7:50 de la mañana a la biblioteca para coger sitio a todos tus amigos,
... que antes de quitarme la chaqueta y sentarme, ya me preguntas qué puesto voy a coger,
... que como no pillaste mi sitio, reservaste los otros 5 de la mesa para el resto de tus amigos,
... que esperas pacientemente a que lleguen uno a uno aunque pasen ya de las 4 de la tarde,
... que mientras esperas, te desesperas mirando tu Blackberry y tecleando 5000 palabras por minuto,
... que cuando llegan, no paras de hablar y comentar las batallitas con ellos,
... que sólo aguantan con mucho 1 hora sentados antes de ir a la cafetería,
... que cuando te vas a marchar, nos pides que no te robemos el sitio, 
... que cuando vuelven, lo hacen con una ruidosa bolsa de aún más ruidosas golosinas,
... que, para colmo de colmos, estudias hablando y pareces el hilo musical de la mesa, 
... que no te conformas con estudiar hasta las 3 pm sino que encima, te quedas hasta tarde,
... que cuando alguien de la mesa se va a levantar le coges el sitio para otro amigo tuyo, 
... que este otro amigo tuyo es tu novio y cuando llega, empiezan con el boca a boca, 
       (sabemos que es tu novio porque ambos llevan la misma pulsera del amor)
... que no tienes suficiente con lo tuyo y tienes que espiar las conversaciones ajenas,
... que cuando miras al vacío, miras al que está casualmente entre tú y yo
... que te aburre lo tuyo y fisgoneas a la de enfrente (que soy yo) para ver qué estudio, 
... que te das cuenta de que somos de la misma carrera y crees que serás como yo,
       (niña, yo no era como tu en primero lo siento... ¡jajaja!)
... que me sonríes y pones carita feliz como si quisieras ser mi amiga, 
... que te veo hasta en la sopa... digo ¡en el baño!

A ti, que cumples uno o todos los requisitos, gracias por ser tan... tan... tú mism@. La biblioteca no sería lo mismo si ti. No sólo me has amenizado las horas de estudio estas Navidades sino que, en el fondo, creo hasta me alegra que me hayas dado tantos motivos para reírrme de ti. Y así van mis horas desesperadas de biblioteca entre el café de la mañana y el Red Bull de la tarde; con muchas páginas llenas de letras y alguna risa suelta.

¡Vivan los exámenes!

06 noviembre 2011

Benedicto dice

"(...) En un mundo caracterizado por el relativismo, y que con demasiada frecuencia excluye la trascendencia de la universalidad de la razón (...)".
Benedicto XVI, 25 Septiembre 2006

       Parte de mis tareas de hermana mayor a veces incluyen ayudar a mis hermanas cuando tienen problemillas con sus propias tareas de fin de semana. Si ellas supieran lo diferente que se ve todo cuando nos hacemos mayores, el doble de fácil y la mitad de complicado, excepto cuando las dudas son problemas de física. Por eso, cuando ayer vino a preguntarme mi hermana V. acerca del significado de un texto de religión sólo dije "A ver, cuéntame" a pesar de que en mi cabeza la palabra Religión sonaba como al pasar una uña por una pizarra... chirriante y molesto.

       Era sencillo, no entendía esta frase del texto (normal, ni yo casi lo entiendo y ella está en 2º ESO). 

     Para empezar creía que había demasiado peso en las palabras relativismo, trascendencia, universalidad y razón como para ser sostenidas en dos renglones. Miré a la palabra razón y al momento se reactivaron en mi cabeza todas aquellas clases de filosofía que había tenido; ver esta palabra en este contexto me pareció una auténtica incongruencia. Luego miré a mi hermana y me pregunté cómo demonios (perdón) podía explircárselo a ella. Opté por contarle antes que nada lo que era el relativismo...

"El relativismo dice que no hay valores absolutos, todo lo que tú creas dependerá de cómo seas tú y tus circunstancias. Por ejemplo, lo que es bueno para mí puede no serlo para tí simplemente porque tu experiencia ha hecho que opines así. ¿Lo entiendes?"

"Bueno..."

"A ver, cada persona es diferente a los demás en todo porque cada uno tiene una vida distinta, unas experiencias distintas y les ocurren cosas distintas. Por esto cada uno cree que ciertas cosas son buenas y otras son malas... por su propia opinión. El Papa dice que en el mundo la mayoría de las personas tienen unos valores diferentes, ¿no?"

"¡Ah! Pero claro, es que todos tenemos opiniones diferentes..."

"Vale. Además, él opina que la gente no valora la universalidad de la razón, es decir, que la gente no cree importante tener unos valores universales. Y es verdad. Porque no todos tenemos las mismas opiniones acerca de las cosas".

"Chos, ¿te imaginas?"

"Pues de eso trata la Religión, de que debe haber unos valores iguales para todo el mundo; que las mismas cosas que son buenas para tí lo son para todos, que todos amemos lo mismo, que creamos que son malas las mismas cosas..."

"¿Pero cómo va a ser eso?"

"Sí, eso me pregunto yo...

       Eso me pregunto yo. El texto continuaba hablando sobre la relación entre las diferentes culturas pero yo evitaba a toda costa saltar al siguiente párrafo evitando así seguir leyendo aquello. Me dí por satisfecha cuando mi hermana me dijo que ya lo entendía y se marchó con su libro. No sé si por no molestarme o porque vio mi bien expresiva cara de incómodo inconformismo frente al texto y la fotito de aquel ejercicio pero el caso es que un rato más tarde oí voces desde el pasillo; era mi padre hablando -no con mucho ánimo- sobre lo que era blasfemar y que la Iglesia creía que era malo y blabla: "...es que blasfemar es un pecado, lo dice el primer mandamiento, creo. Búscalo para que veas". No quise intervenir así que sólo me reí mientras pensaba que en verdad era el tercero, creo. 

       Luego quise creer que había sido imparcial al hablarle a mi hermana sobre el texto pero entre tú y yo, me da que hay cosas que superan la trascendencia de la imparcialidad, quizá la prevalencia de la verdad y el hecho de acercarla un poco más a la realidad. En fin, otra más que no irá a misa.  

¡Feliz mañana de domingo!