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25 marzo 2017

NUEVO BLOG

¡Hola!

A los que tropiecen en este blog me gustaría informarles de que no va a haber más contenido nuevo en esta dirección web. Pueden leer hacia abajo todo lo que en su día se publicó aunque ya mucho de ello prescribió. A partir de ahora podrán encontrarme a mí y a mis ideas en un nuevo sitio, también llamado "Entre tú y yo": entredebpitayyo.blogspot.com.es

Hasta pronto


09 abril 2014

Spring


Abril suele ser mi mes favorito del año. Los días empiezan a ser más largos, ¿no te encanta? Parece que podemos aprovechar más la tarde. Empieza a entrar el calor y trae consigo energías renovadas para hacer toda clase de actividades. Este año en especial, no sólo porque hemos tenido uno de los inviernos con más personalidad, sino por todos los planes que hay entre tú y yo para el futuro proximísimo. Es hora también de renovar el vestuario, guardar algunos abrigos y empezar a rescatar prendas algo más ligeras para días mucho más cálidos. Eso sí, no se me pasa por la cabeza ir a hacer averiguaciones sobre la nueva tienda de Primark que acaban de abrir por fin, aquí en Tenerife. El otro día tuve que pasar por la zona y me llevé una sorpresa al ver la cantidad de gente y marujeo que bullía alrededor. El buen tiempo ya está aquí y la gente no duda en echarse a las calles. Pero como decimos los médicos: ¡con moderación! que los excesos nunca son inteligentes. Yo por mi parte, voy a disfrutar del regalo del sol por las tardes; ya es hora de volver al asfalto, a correr sin mirar atrás y a respirar el aliento salado del mar.


14 abril 2013

Desensibilización progresiva


En Psiquiatría, la desensibilización progresiva es una técnica usada en pacientes con fobias. Por ejemplo, al individuo con vértigo se le expone a una sucesión de alturas diferentes, que aumentan progresivamente; al que le dan miedo los bichos, le harán meter la mano en un cubo con alguno dentro, luego dos, luego te metes entero... las clásicas barbaridades de loqueros. Porque si no me gusta ver un bicho, ¿cómo voy a tolerar meterme en un cubo lleno? Eso me pregunto yo. La razón por la que me acabo de acordar de esto es que, sin querer se me ocurrió que debería existir una terapia así para la Vida. No estamos preparados para más de la mitad de las cosas que suceden entre tú y yo. Nadie es capaz de decirte cómo resultarán, las buenas o las malas. Me dicen: "no sirve de nada que te lo explique, ya lo verás por ti misma". Pero qué clase de loca existencia es esta en la que tienes que ir actuando sobre la marcha, o sobre el presente.

25 noviembre 2012

Veleta

Hacia dónde giras pequeña veleta. En cuanto te miro, huyes. Cambias de dirección con cualquier silbido del aire, como si volaras sin alas. Qué grande debes sentirte por encima de todos, apuntando hacia tu propio norte, en el Norte de donde quiera eso que esté. Y sin embargo, qué yermo debes creerte para bailar al son de todos los demás, esperando cada día el torbellino que despierte en ti tu propio tú, el rayo que te electrifique de punta a punta. Qué necios seríamos nosotros si viviéramos como tú, veleta. Sin duda eso de girar al ritmo de los demás es algo que sólo se permiten los enamorados. Por eso guardan para ellos los alisios su susurro de amor que sabe a besos. El resto de los mortales nos agitamos con el movimiento de las corrientes y creemos persistir, jugando a esquivar las bocanadas de la vida. Pero no es así, verdad pequeña veleta. No hay mucha diferencia entre tú y yo. Ambos contemplamos pasar los soles y las lunas por igual, vivimos aferrados a lo que encontramos a mano y nos sostenemos... como podemos, con todas nuestras fuerzas entre tanto bamboleo. 

14 octubre 2012

Hablando al mar

Dime tú, pequeña caracola, si no es el mar digno vacío para tus pensamientos. Di si no es verdad, que las mareas van y vienen dibujando una fina estela de espuma a su paso, rompiendo con fuerza en tus incorruptibles escollos como si quisieran erosionar, y erosionando, las barreras indomables de tu mente. Háblame pequeña caracola, sobre las sirenas de las profundidades y los tesoros que surcaron los océanos contigo y allí para siempre quedaron, encubiertos. Hay tanta riqueza en el calado de tu ingenio y sin embargo, lejos queda de la visión del marino inexperto. Conocer los confines del mar puede llevar mucho tiempo. Puedes viajar toda una vida y aún así sentirte grumete. Sólo los más audaces se acercan a conocer las idiosincracias de tus pleamares. Navegan con viento de popa y llegan, hasta los confines del mundo por penetrar las abruptas costas de tu persona. Nadie se lleva la gloria de fondear en aguas mansas, ni de alcanzar tu playa coralina. Di si no es verdad, pequeña caracola, que quienes se adentran en el mar viven amándolo, que luchan contra viento y marea por no encallar estando en aguas inquietas y que indudablemente ello les conduce a la tierra firme que tú abres ante ellos. Tú has de saber, caracola mía... pues tú llevas contigo el eco de todo ello. A través de ti habla el mar en primera persona, deja la huella de sus historias en la arena y traduce el rugir de las olas en una lengua viva aún en las orillas de tu existencia. No me aventuro a querer abarcar tus oscuros misterios con mi humilde balandra. Basta con que quiera adentrarme un poco, lo suficiente para sentir que me muevo, y que navego. Quiero oír la espuma de las olas al pasar, saborear el salitre en alta mar, mi meta es salvar las mil leguas que hay entre tú y yo. Enséñame pequeña caracola, a esuchar el Mar por favor.

23 julio 2012

Mi Momento

Respondiendo a la invitación formulada desde El Paciente y Tú, me gustaría compartir entre tú y yo, cómo sería mi Momento. Ese poderoso momento que me hace sentir bien, segura e iluminada.

Seguramente te sorprenderás al saber que no hace falta viajar largas distancias para encontrarlo, puesto que mi lugar de reflexión es el mismo que mi lugar de trabajo. Sí, ese rincón único de mi mundo donde se concentra cada detalle escogido sólo por mí y que -todos juntos, se mezclan con cierto color o fragancia, fotos con caras felices, libros abiertos en páginas aleatorias, recortes de revistas, mis joyas, pinceles para acuarelas que no tengo, bolígrafos de todo tipo, mi pintalabios favorito, conchas de mar, una agenda de contactos sin contactos, mis gafas de leer, botes de lápices que hacen de florero, una vela que nunca he usado, sombrillitas de papel y postales de recuerdo en el borde del espejo; mi mesa de escritorio es mi Universo. Pero todo ello no basta para completar el cuadro de mi Momento. Sin duda lo único que podría convertir lo ordinario en especial es la luz. Pero no una cualquiera, sino una auténtica luz mañanera primaveral. Superlativa es la mañana en que me encuentro trabajando en mi mesa y a través de la ventana se cuela una brisa fresca, leve, casi etérea, que trae consigo la iluminación, algo del lejano ruido mundano y total inspiración. 
Mi desconsuelo y mi pena es que sólo ocurre en ciertas ocasiones cuando -arbitrariamente y para mi gracia, Naturaleza y Destino confabulan para traerme una idea brillante. Pero cuando ese precioso Momento se da, siempre es digno de embotellar para poder volver a él siempre que quiera.  

30 enero 2012

El siguiente salto

Ya no recordaría lo último que te conté si no fuera porque aquí todo queda. 
Para aquellos que perdieron el hilo o algún tornillo por el camino, les cuento que acabo de superar la nueva forma de tortura legalizada -los exámenes de enero universitarios- y con excelentes resultados. Mm, puede que el 2012 sí que sea mi año. Pero, ¿dónde ha estado Deb todo este tiempo? ¿haciendo qué? ¿cómo? ¿con quién? ¿hay algún nuevo quién?


Pues mayoritariamente he estado bibliotecando con mis buenos amigos C., Z. y G. en la sala de estudios del TEA. Esto incluye fines de semana y días festivos. Esto implica toneladas de apuntes de Oncología Médica, Aparato Digestivo y Cirugía así como de Ginecología y Obstetricia. Esto supone muy pocas horas de sueño y una cantidad de cansancio inversamente proporcional. Las Navidades pasaron tan rápido como llegaron y tras descolgar el "Merry Christmas" de la puerta sólo quedó una larga y dura caminata hacia los exámenes. Primero el test de Oncología, luego el de Digestivo y finalmente el oral de Ginecología. Pasaban los días sin que pudiera hacer diferencia entre lunes o domingos; todos me parecían lo mismo. Había un marcado silencio en Facebook y consideraba afortunado el día que podía hablar con mis amigas aunque fuera sólo un rato. Empecé a considerar maquillarme como un lujo y mis flores... sin comentarios.


Amor... lo que se dice amor suena a esquívo en mi cabeza. De hecho, en un mes hay bastantes oportunidades para sufrir un flechazo profundo pero lamentablemente no hay tiempo suficiente como para conseguir una inicial. Será cuestión de volver a la biblioteca algún día para pillar desprevenido al sujeto del deseo leyendo el periódico en la sección de Hemeroteca (o en las sillas para viejos según mi amigo C.).  

Pronto empezó a sonar una nueva canción en boca de todos, con la ley SOPA y el posterior cierre de Megaupload como acordes principales. Ilusa de mí que creía que vería el final de Anatomía de Grey. Para colmo, a mitad de mes el antivirus de mi portátil decidió prejubilarse y darme la lata hasta que consiguió superarme y lo di por caso perdido. Es más, terminé por no llevarlo ni a la biblioteca porque hacía tanto ruido que parecía que tenía una turbina de un boeing 747, en vez de un portátil. La verdad es que a veces me dan ganas de...
¡No! Control... Como dice mi amiga Z. hay que probar ejercicios de respiración si hace falta aunque sinceramente, a mí eso sólo consigue asfixiarme más. Infusiones. Bolas chinas. Pastillas. Valeriana. Imaginar a la gente desnuda. Vitaminas. ¿A ti te funcionan? Porque a mí no. De hecho sólo pensar en presentarme a un examen oral es suficiente para que no pueda echarme nada a la boca durante 3 días. Qué malos son los nervios. Y por si presentarse al examen no te parecía poco, luego vienen los dolores de cabeza y las pesadillas residuales al terminar. 
En días como los recientes mi padre todavía me dice: "pero, ¿por qué coges tantos nervios si ya has hecho miles de exámenes?"
Sinceramente no lo sé, aunque lo intuyo. Es una reacción superior a mí, primitiva, como lo son el hambre y el sueño. He hecho cientos... no, ¡miles! de exámenes y aún así cada prueba es un reto mayor. En vez de aprender a saltar los obstáculos, y dominarlos, cada convocatoria es cien escalones más alto y angustioso. Supongo que se debe a que ya no hablo de Conocimiento del Medio ni tengo inmensos exámenes de 2 temas.
Los nervios ante un examen son una experiencia universal. Todo el que haya pasado por esta situación, todos los que han sido o son estudiantes, saben bien a lo que me refiero. Malas noches y peores días conteniendo el estrés, el cansancio y luego el insomnio, los dolores de cabeza, las náuseas, la gente que habla en la biblioteca (como yo), los escalofríos, las ganas de acabar con tu vida y la de los que hablan en la biblioteca, la incertidumbre, el malestar y, finalmente a veces, las lágrimas. Descrito así me suena a la idea que tengo de mis futuras Guardias de Residente aunque espero que no sean tan dramáticas.
Mi padre me dijo también: "Supongo que será porque te juegas más. Ocurre como con los paracaidistas, a mí me decían que cuanto más saltaban, más miedo tenían porque mayor era la caída".
Y con estas palabras me quedé. Porque me parecieron la conclusión perfecta para mis dos útimos meses, de los que gracias a mis amigos, guardaré muy buen recuerdo y porque, entre tú y yo, mi padre sabía de lo que hablaba.

¡Feliz salto a la Rutina!

15 enero 2012

Somos lo que somos y tenemos lo que tenemos

Excusa fea donde las haya
Justificación incompleta pero aceptable de nuestras limitaciones
Muy útil y recurrida a falta de querer dar una explicación mayor
Simplificación de disculpa para nuestras rarezas
La primera vez que me dijeron estas palabras me sonó a excusa fea donde las haya. Es más, la persona con la que hablaba era un profesor que iba justo de tiempo y de empatía. Nosotros exígiamos una explicación y una solución a un problema. Él se limitó a dejar caer esta sencilla justificación incompleta pero aceptable de nuestras limitaciones en la Universidad sin preocuparse de las reacciones que podría generar. Poco le importaban las respuestas de sus interlocutores, entre ellos, yo. Cuanto pudiéramos decir era en vano pues, para cuando nos dimos cuenta, él ya se marchaba. Me pareció un poco... no te voy a engañar, me pareció una canallada. Pero por lo general cualquier cosa que no me beneficie, me lo parece. Sobre todo cuando llevo razón -cosa que no ocurre con tanta frecuencia como me gusta pensar-.

Lamentablemente no siempre sigo mis propios principios y me traiciono creyendo que no doy a los demás lo que no me gusta recibir de ellos cuando la realidad es que aquellas palabras que en su momento rechacé me han servido como una excusa muy útil y recurrida a falta de querer dar una explicación mayor en varias ocasiones ya. Principalmente siguiendo a los por qués de mi vida. Ésos tan vitales en los que toca explicar a los demás cómo somos o por qué actúamos de tal o cual manera. Y eso que me gusta explicarme y dejar conocer al mundo cómo soy pero sinceramente, hay veces en las que la ilógica supera mi razón y tratar de definirme es como querer descomponerme en piezas que por separado no encajan. Por esto, muchas veces recurro a esas palabras canallas que uso como simplificación de disculpa por mis rarezas

No me siento orgullosa por ello ni por parafrasear al profesor C. que ha sido origen de tantos quebraderos de cabeza en mis días presentes y pasados pero, entre tú y yo, somos lo que somos y tenemos lo que tenemos

18 diciembre 2011