Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libros. Mostrar todas las entradas

23 diciembre 2013

Back

Queridos amigos, 

Ay, amigos. Qué duro reto me ha supuesto pasar estos últimos meses sin poder olisquear la blogosfera. No me he mudado a ninguna parte, ni ha habido cartas devueltas. Sigo estando aquí mismo, casi igual que la última vez que nos vimos. Saltear de uno en uno todos los objetivos del sexto curso de Medicina es muy laborioso y lo es más si este sobrepasa todas tus expectativas. Ahora mismo estoy disfrutando de mis vacaciones de Navidad libre de exámenes (por primera vez desde que hace siete años empezara la carrera). Esto me deja algo más de margen para poder saber qué está pasando fuera de mi propio mundo, pero tampoco te creas que mucho. Sigo estudiando y almacenando grandes cantidades de información: de Cirugía General, de Ginecología, de Urología... en horario intermitente pero continuo. 

A menudo me siento sola, con bastante frecuencia. Mis amigos están dispersos, cada uno a lo suyo. Así que yo me pongo con lo mío, que por ahora son los manuales AMIR (que son muy chulos, por cierto), los simulacros y mi proyecto de fin de grado (pfg) sobre los suicidios. Toda una rutina de trabajo, constante, aliñada con historias clínicas, revisiones bibliográficas o cuadernos de prácticas a mano. El invierno y la falta de vitamina D hacen estragos, pero ha caído tanta agua en esta mísera isla del Atlántico en tan poco tiempo... que no ha dejado salir el sol ni un momento. Aún así, esto no ha podido tumbarme ni ha empañado mi sonrisa cada día ante la soledad del estudio, las largas guardias de cirugía, el cansancio, la gente desaborida o demasiado ácida. A nivel personal, sólo puedo lloriquear por haber pensado tiempo atrás que la vida iba a ser más fácil (ilusa de mí) y que los vaivenes de  la sensibilidad propia se atenuarían con los años. Resumen: los días chof, son parte de la vida. Asúmelo. 

No puedo resumir tan bien, sin embargo, todo lo que he aprendido y los niveles de confianza que he alcanzado. Necesitaría muchos posts para explicarlo. Y dudo que quieran leer todo lo que sé (para más info: consultar Manual de Medicina Interna Farreras). Hasta ahora mis rotaciones han sido: 3 semanas en Psiquiatría, tras las cuales aprendí que tenemos un concepto erróneo de las patologías psiquiátricas (a menudo, subestimadas... hay cada loco caso suelto por ahí); estuve perdida 3 semanas por Urgencias, sin saber muy bien donde ubicarme, hasta que me asenté en las urgencias pediátricas y empecé a probar que servía de algo; después pasé 6 semanas en Cardiología diagnosticando ECGs como si no hubiera un mañana (ventaja: sé leer ECGs como una campeona, desventaja: el resto de patologías médicas se quedaron en asuntos pendientes); finalmente pasé 2 semanas en Urología, a la espera de otras 4 semanas más en enero para terminar mi rotación de especialidades quirúrgicas. 

Además, estoy llevando mi pfg sobre los suicidios gracias al cual me han otorgado el nombre de "la niña de los suicidios" cariñosamente (no por nada siniestro), en el Instituto Forense donde llevo a cabo todo el estudio. Básicamente es un estudio demográfico de los suicidios de los últimos 5 años en la isla de Tenerife (sí, es un montón de papeleo). En mi defensa diré que prefiero el papeleo burocrático al pipeteo en el laboratorio y además, a medida que lo he ido haciendo, he ido encontrando cuestiones intrigantes entre caso y caso, que me hacen trabajar más concienzudamente. Vivo en un CSI Tenerife. Y a lo tonto he trabajado en un campo que fue desde siempre, mi primera elección. 

Hablando de elecciones, si algo caracteriza este sexto curso son las mismas. Cada semana se decide algo crucial: el grabado de las bandas de la graduación y un millón de cuestiones igual de simples, cómo priorizar el tiempo, qué subrayar primero, cuándo hacer las guardias, a qué hora hacer el simulacro, dónde hay que entregar las propuestas de pfg, que especialidad médica prefieres para tu rotación médica, cuál para las quirúrgicas, qué caso clínico, qué tutor puede ayudarme, cómo enfocar este trabajo, qué incluir en la libreta... No te extrañe que nunca entre en el blog, eso es porque cuando me planteo entrar o no, siempre escojo dejarlo para otro momento y subrayar algún tema pendiente. 


¿Crees verdaderamente que con este ritmo de trabajo se puede disfrutar de "vacaciones navideñas"? Si el primer día que tuve libre (hoy), lo primero que hice fue coger un folio y empezar a hacer la lista. No la de reyes, sino la de cosas que tengo pendientes de hacer. Mi madre, estuve un rato eh. Y cómo ha acabado el día: dando vueltas y pasando calor con tanta manta en una cama vacía. Me ha faltado la copa de vino para escribir esta entrada pero la confusión mental ya la tenía encima, así que el vino sobraba. Y total, ¿sabes qué estoy rumiando en la cabeza? En lo que voy a hacer en Nochevieja para romper la maldición del 13 y dar el paso hacia un año glorioso, que va a ser el 2014. Tiene que serlo. Pero acuérdate de tener cuidadín con lo que se desea, es sólo un consejo. 


Esta noche estoy muy contenta de poder volver a conectar entre tú y yo.
Buenas noches, amigos.  

23 agosto 2013

Mientras tanto

Sigo pululando por aquí mismo. 
Estas semanas de atrás he estado de viaje por Gran Canaria, visitando a la familia que tengo por allá. Ahora estoy de vuelta. Mañana me vienen de visita mi abuela y una de mis primas. Bueno, estoy bastante satisfecha con los desplazamientos si bien me han permitido escapar de las altas temperaturas, aunque en parte. Aún seguimos teniendo demasiada humedad para mi gusto. 

Qué decir de las vacaciones salvo que se hacen cortas. El tiempo pasa volando y cada día cuenta. No he ido mucho a la playa, pero más que los veranos anteriores (que estaba de viaje) seguro. He hecho bastantes compras; las suficientes para no querer saber más de tiendas hasta... digamos, Diciembre del próximo año. Estando en Gran Canaria encontré varias tiendas con libros de segunda mano y pude hacerme con una bonita montaña de libros. No es problema, siempre hay hueco para los libros en mi vida y en mis estanterías. El libro estrella de este verano ha sido "El jinete de Bronce", de Paullina Simons. En un par de palabras: Rusia, II Guerra Mundial, amor imposible, helados de crème brûlée, trilogía. Fueron muchas páginas, mucho amor y algunas lágrimas. ¡Te lo recomiendo! También estuve en un parque de atracciones: pisé por primera vez las pistas de la bolera y jugué en ellas, recordé lo que era ganar al futbolín, pegué un par de corchazos con una escopeta en el campo de tiro, me subí al "barco pirata" donde casi abandono este mundo de manera involuntaria y súbita, sin posibilidad de escribir carta de despedida. 

Luego, en medio del viaje, tuve una infección de orina complicada, con un dolor abdominal que me dejó K.O. y me consiguió un viajito al servicio de Urgencias y una semana de antibióticos. Ahora estoy mejor, pero todavía tengo reciente la imagen de estar retorciéndome de dolor en una silla de ruedas de Urgencias. Qué panorama, ¡jajaja! Para colmo al volver a Tenerife, me hice una herida en la planta del pie izquierdo y no puedo caminar normalmente. Estoy deseosa de saber qué me depara Septiembre, ¡por favor, no más antecedentes personales para mi historia clínica, gracias!

Descanso, calor, agua fría, móvil apagado, más descanso, noches en vela pasando calor, películas buenas y malas para ampliar mi catálogo de pelis vistas, helados, un libro tras otro en mi ebook, cañas y tapas... así es el verano que estoy disfrutando. Espero que estés donde estés, puedas decir lo mismo que yo, sin catástrofes médicas a ser posible, entre tú y yo

26 junio 2013

¡No tires el lápiz!

Mi hermana E. fue mi primera "hermanita pequeña" y la razón por la que pasé de ser una persona con rol estándar a hermana mayor. Ese momento se mantuvo en piloto automático durante algunos años hasta el punto de terminar apadrinando a mis amigos. Actualmente esto no es así porque he trabajado mucho en construir una barrera china entre familia y amigos. No son lo mismo. Hay excepciones claro está, en que una persona llega a ser tan cercana a ti que puedes considerarla como parte de tu familia. Pero eso, son excepciones. Por mis experiencias he aprendido que nada ata a un amigo contigo; esto en cambio sí ocurre en la familia. Por muy malo que sea lo que ocurra entre tu familia y tú, ellos están inscritos a ese vínculo primitivo de las familias. Podría romperse claro, pero yo trabajo muy duro para que no sea así. Los amigos, si se quieren ir, no tienen reparo en marcharse.

Todo esto no venía al caso, pero al menos te acerca un poco más a lo que opino de la familia en general. Lo que quería contarte es que yo recuerdo momentos puntuales de la vida de mi hermana E. por ser la primera vez que las hacía como cuando la bañaba, cuando guardaba todos sus juguetes, gateaba con ella, la ayudaba a comer o cuando la veía hacer las tareas de mates con mi madre. Recuerdo que mi hermana E. tenía la manía de tirar el lápiz al suelo cada vez que le tocaba hacer un ejercicio difícil. Claro, al tirarlo se le rompía la punta y más aún, la mina dentro del lápiz con lo cual, por mucho que lo afiláramos, terminaba por no poderse escribir con él. Era muy lista... Mi madre iba a buscar otro lápiz y ella salía corriendo. Hoy pensé en esto y me pareció razonable aconsejarte que, a menos que tengas una estrategia de escape, ¡no tires nunca el lápiz!   

Con mi hermana E. (1997)

21 junio 2013

... . .- .-.. . ...

Estoy por jurar, que el 99'9% de nuestros problemas con otras personas se basa en malinterpretaciones de señales, externas u omitidas.
Constantemente me sobrevienen situaciones en las que tengo que lidiar con el conocido "¿tú qué crees?" o "¿qué te parece?". Ser directo es una habilidad de pocos. Guardar las apariencias está ampliamente aceptado como método para prolongar amistades, relaciones y/o demás interacciones entre simples mortales (humanos, perros). El problema es que a nadie le gusta que jueguen con sus sentimientos y por dentro, en realidad todos pensamos "oye, si tienes algún problema conmigo, prefiero que me lo digas a la cara". No nos gusta tener que adivinar y cazar indirectas es un deporte aburrido. Digamos -por decir, que de todos los casos posibles, la mitad prefiere archivar, olvidar y seguir; la otra mitad no tiene esta capacidad y se enfrentará a la situación o de lo contrario, moriría de angustia antes de tener que seguir tragando guardando. Quién te parece que resolverá antes su conflicto. No está claro. Lo mejor es ser pragmáticos y actuar acorde a las señales.

Pero maldit... Nadie lleva escrito en la frente cómo se siente y confiamos en lo que creemos que sabemos e intuimos sobre esa persona para dirigir nuestra táctica. Entre parejas, las señales se convierten en un lenguaje secreto. Te dicen qué, te dicen cómo, te dicen cuándo. Te dicen tanto. Y es muy bonito pensar que cuanto más conoces a una persona, más fácilmente llegas a aprender su idioma. La catástrofe empieza cuando la A (de amor) que dices, se convierte en la B (de berenjena) que él entiende. 

Por esto mismo, me jacto de ser pro-directa y libro abierto. En ambos sentidos leo en los demás y me gusta que los demás vean en mí, lo que cada situación me hace sentir. Así he acabado siendo un torbellino de emociones, las tuyas y las mías, juntas recorriendo las vías sensoriales que me arrastran a la locura. Si tienes que decir algo, sólo dilo; pero no dejes que las señales te engañen si aún necesitas libro de instrucciones para saber cómo funciono.    

TÍTULO DEL POST: "Señales" escrito en código Morse. 
Encuentra abreviaturas, signos, traductor y más aquí. 

19 junio 2013

Sr. Patata

Existen personas de toda clase y condición. No dirás que hay una idéntica a otra y sin embargo, hay patrones que se repiten y condiciones que subyacen -comunes, entre varios sujetos. 
Últimamente, con esto de estar de vacaciones y desparramar tiempo libre por todos lados, me ha dado por etiquetar a algunos de mis sujetos. Esto ocurre por ejemplo, con el que yo llamo Sr. Patata. Me refiero a ese muñeco relleno de tierra, al que le crece pelo si lo pones en agua. Claro que esto te lo cuento por lo que hay entre tú y yo, sin pretender juzgar lo que opino porque yo soy la primera que defiende que debemos ser lo que somos. Parece haber palabras diseñadas para esta clase de personas: conformista, estancado, dúctil. Pocas cosas les sorprenden y aquello que lo consigue, sólo alcanza arrancar un amago de reacción. Circunspecto, comedido, inamovible. Son personas que esperan, eternamente, a que algo les suceda. Prefieren ser dirigidos a dirigirse. Trazan sus planes siempre hacia sitios que tienen al alcance de la vista. Voz pasiva, asiento de pasajero, viajes cortos. Llevan pocos adornos. No leen; ni libros ni las señales que puedas darles. Gentil, tierno, manifiesto. No ama porque el Amor implica desbordarse y este tipo de persona no sabe cómo desprenderse de sus límites, que lo definen. Seguro que conoces a alguien así, ¿no?.

14 junio 2013

Cautos, cuentos y otros eufemismos

- "Van a aumentar las retenciones del sueldo"- y esta frase sólo podría asustarme tanto viniendo de mi padre -sin ánimo de despersonalizarlo, única fuente de ingresos en mi casa.
Vaya, la amenaza de la crisis se hace algo más tangible a medida que avanza el año mientras mi padre se suma a los centenares de pacientes con insomnio y ansiedad que se medican en los centros de salud a diario. Con detonantes como este, no se puede pretender que nos funcione girar la cara en otra dirección sin prepararse para recibir algún golpe. Pero no caigamos en la hipocresía de no creer en nuestra solvencia cuando hay familias que no gozan de tal holgura. Somos la clase media, próxima a la extinción.

Por qué cuento todo esto; porque sin duda la humanidad de las personas a mi alrededor se está lastimando. Y con este aura de miedo y preocupación no hay alma que pueda entregarse a sí misma ni crecer, si no es bajo el yugo de una sociedad discapacitante. En años, veremos el resultado de todo esto y sin duda diremos maldito el día que no nos dejaron seguir cultivándonos y nos empujaron a una existencia aberrante. No tengo el paradigma absoluto de la normalidad, pero esta situación sin duda, no lo es y los perjuicios no tardarán en llegar.

Los valores que un día nos dieron amparo, poco valen ya. Nadie mira por nadie, no se comparte y casi no se presta, la humildad es sólo otra palabra llana que no vale ni un acento. Necesitamos ser rescatados. Necesitamos que el mundo comprenda. Necesitamos implicarnos. Hubo una época en que la libertad significaba algo... Para mí ser libre es tener poder de elección y en tanto quiera alguien privarme de él, con más firmeza lo defenderé para poder decir un "no" exento de explicaciones, poder salir o decidir quedarme siempre y en todo momento. Esto fue lo que me enseñaron y me pareció justo, así que lo integré para que fueran las palabras que me definan. No es ninguna exclusiva, la libertad se cotiza bien en el mercado pero los que se jactan de disfrutar de la misma suelen ser los que sólo han llegado a probar su versión demo.

Además, no es difícil darse cuenta de que el hombre pierde su capacidad de interactuar con el medio -paradójico en la era de las redes sociales. Las relaciones interpersonales se han complicado desde el día en que nuestro lenguaje corporal iba dirigido a un cacharro -llámalo ordenador o teléfono. Llegar a otra persona, conocerla, es una tarea laboriosa, difícil y no dispensado de sorpresas. A menudo la gente no es lo que uno pensaba o, más bien, lo que la tecnología te había hecho pensar que era. Por esto, cuando alrededor todo está fuera de control, lo más inteligente que se me ocurre es mirar al interior.

El viaje más genuino que podemos emprender es hacia el centro de uno mismo y en esta cruzada me encuentro inmersa estos días. Eso sí, hay que pagar el precio y una habitación individual vale más cara que una doble, separarse por momentos de la corriente para poder detenerte y observarte es elemental pero no todos están dispuestos a aceptarlo como tú y yo, la soledad es una incomprendida. Para el viajero, descubrir las cosas que le gustan le facilitan muchas tomas de decisiones; le hace buscar y consecuentemente, encontrar. Como se dijo "el secreto está en el caminar, y no en la dirección que se lleva, pues, ciertamente, el que busca un camino espiritual, ya lo ha encontrado".



Así es como la esfera espiritual pasa a significar algo nuevo para mí, a través de una película que no tiene nada de particular... Hollywood tiene respuestas para todo. Se titula "Come, reza, ama" y seguramente la recuerdas por el boom que causó cuando se estrenó; puso de moda la pasta italiana, el Yoga y la filosofía new age. No es que haya adquirido una espiritualidad prefabricada pero ver cómo los otros dan por provechoso el alejamiento del exterior y el acercamiento al interior me hizo querer probarlo por mí misma. Recuerdos cruzados se me pasan por la mente, me guío por mis instintos y por mis deseos. Sin saber cómo, algo me hizo coger de nuevo un libro y recordé lo delicioso que me era la lectura. Me perdí entre cientos de páginas y ahora mismo estoy empezando a hojear mi quinto. No por esto me considero más; más sabia, iluminada o portadora de razones más poderosas para nadie excepto para mí. Sin duda ha sido un cambio favorable pasar de "los demás esperan que yo haga..." a modo "yo considero" o "a mí me apetece". De algún modo siempre lo hice, pero nunca con tanta seguridad como ahora mismo.

09 mayo 2013

... exámenes (lo de siempre)

           Argh, asco de época. 
Los exámenes están ahí fastidiando todo el rato entre tú y yo. Estoy amargada con Otorrinolaringología. Cada vez parece haber más cosas que estudiar.  No veo el momento de acabar y estar al otro lado, al de "bueno, ¿y ahora qué hacemos?". Cansada. Amargada. Estresada. Susceptible. Silenciosa. Reflexiva. Contenida. Más o menos así paso los periodos de exámenes y más en momentos como este en el que, el final está a la vuelta de la esquina y un desliz en un examen supone, tener que jugártela de nuevo en Julio y/o Septiembre. Las cartas (comisiones) están echadas. Ahora sólo queda... seguir estudiando y hacer un repaso que sea como la guinda sobre el pastelillo. Ah, sin olvidar el Vademecum personal que tiene que estar para la próxima semana y supone, una recopilación de las recetas realizadas por mí para las enfermedades más frecuentes. Ahora sí, mi sueño de hace 15 años se puede hacer realidad: me puedo automedicar a gusto, pero sólo para algunas cosillas como diarreas, vómitos, sinusitis, catarrazos... un surtido útil de patologías, ya ves. 

Para colmo tengo mi ansiedad clásica, el insomnio y las pesadillas acostumbradas y un mini-síndrome de abstinencia porque ya terminó la 4ª Temp. de 'The Good Wife' hasta más ver (en sept) y lo mismo se puede decir de 'Anatomía de Grey', a 2 capítulos del final. ¿Quién se preocupa por las cosas normales? El otro día fui a comprobar el agua y el aceite del coche y kaput a la palanca que abre el capó. Chas... Ya, ni ligar en la biblioteca tiene atractivo. Sólo hay chiquillos de PAU roba-sitios, escandalosos y con exceso de ego y hormonas. No, sólo pienso ahora en hacer ese examen maravilloso de Médico-Quirúrgica (OFTALMO + OTORRINO+ DERMA) de 4 horas en un mismo día que se acerca...  

                         ... Final challenge is coming soon: 22 may 2013.

20 marzo 2013

Mi (super)vivencia en el Centro de Salud

Es demasiado bueno como para no escribir sobre ello. 
De hecho lo iré haciendo cada día así que prácticamente esta entrada será kilométrica un poco más larga de lo normal porque son dos semanas de prácticas y en medio, ¡Semana Santa! El Centro de Salud para mí es el equivalente a que te manden a Chipude, La Gomera (población total 199 pers) a hacer prácticas. Lo confieso, soy de esas personas que dudan que haya vida inteligente fuera del hospital porque sí es cierto, y no me lo negarás, que los recursos son menores, la actividad diagnóstica es limitada y ... aquello es un pueblo. Todos se conocen, la gente le dice "sí" al médico y luego hace lo que le da la gana, o vive en el barranco, tienen cabras y vienen con leche de cabra a la consulta, sólo vienen a repetir recetas o sólo vienen a contarte su vida. No me malinterpretes, estas cosas son normales entre los pacientes y el médico de familia y me parece bien que ellos las atiendan (porque yo no tengo paciencia). 
Aquí hago prácticas yo...
Centro de Salud, Barranco Grande - Tenerife

Día 1

Es vital empezar con buen pie. Pero en mi caso no empecé con ninguno porque me tocaron las prácticas en el horario de tarde y justo la tarde de hoy era la reunión informativa del Curso Intensivo Asturias. Todo el año esperando que vengan a hablarnos sobre esto y ahora, ¿iba a faltar? Ni en broma. No es que estuviera demasiado interesada en este método porque en verdad, ya le tenía el ojo echado a otra academia pero es bueno escuchar y lo mejor, darte cuenta de por qué estás perfectamente convencido de que prefieres una opción u otra. No hay que tener en cuenta sólo el precio y los resultados. Pero vamos, que no me personé en el centro de salud, jeeee...

Día 2

Deb arrived at centro de salud 1 hora tarde porque teníamos un seminario de Dermatología pendiente y acabamos más tarde. Hacía mucho calor, iba con prisas, con mil cosas en la mano y llegué como un rayo, con otra compañera, a la consulta del médico responsable. Hay un paciente así que nos dice que esperemos un momento. Cuando me ve, me pregunta que si yo soy M. Le digo que no, que vengo en su lugar (lo típico, M. y yo nos cambiamos los ambulatorios para el que nos convenía más). Me echa la bronca por no avisarle y entonces le digo que hacía una semana que había dado aviso al coordinador de la asignatura y me había dado el visto bueno. Esto al hombre no le gustó mucho. Para colmo, tenía que recuperar el día de ayer y me preguntó si podía venir en semana santa. Le dije que no porque me iba de viaje. Su cara ya no diría que era amable. Aún así me permitió recuperarla más adelante. Me mandó a una consulta de medicina general sin decir adiós. Yu-pi...

La médico con la que estuve era el prototipo de médico de familia que tengo en mi cabeza. Simpática, conoce a sus pacientes y a los familiares de éstos, tiene un recetario de medicamentos que pauta y son siempre los mismos, promueve una vida saludable, le dice a sus pacientes que controlen la dieta y la hipertensión, se lleva bien con la enfermera. Pasé una tarde francamente, muy buena. De hecho me gustó estar allí, puedo decir que aprendí y estar con pacientes... casi siempre es divertido. Tuvimos una urgencia y la cabeza se me puso a trabajar enseguida "tómale la tensión" y voy y se la tomo, "tome esta pastilla" le dice la doctora, agarro a la señora, noto su mano temblorosa, le tomo el pulso y lo tiene por las nubes. ¿Ves lo que veo yo? ¿ves por dónde van mis tiros? Ay madre, no me digas que ahora me va a gustar Urgencias... Esto fue lo más interesante de la tarde, una crisis (porque para la señora lo fue) hipertensiva. Vinieron muchas caras conocidas, incluso una antigua compañera del colegio. Claro, en el barrio todos nos conocemos pero aún así el secreto, es el secreto. Una de las veces la doctora estaba fuera llamando por la lista y asignando el orden a los pacientes en la sala de espera, entró el señor que iba primero y se quedó de pie al lado de la puerta. Le dije que se sentara y me dijo que no. Cuando la doctora volvió a entrar, el hombre se acercó, le dió dos besos y entonces, se sentó. Esto es un pueblo...

Al salir sobre las 8 de la tarde, me encontré de frente con el médico que organiza las prácticas, el "simpático" y al ver que no había huído de prácticas a las 7 sino que me había quedado, vió que realmente tenía interés. Charló conmigo un momento sobre la organización del resto de los días y pude darle una explciación coherente para mi retraso de hoy, mi falta de ayer y mi... 

Espera, ¿y mi libreta roja? ¡No está! ¿en el bolso? no ¿en el maletero del coche? tampoco ¿en casa? no... Nooooo, ¡mi libretilla roja! ¡mi vida! donde tengo escrito TODO, de todas las prácticas, desde que estaba en tercero, no la encuentroooooooooooooooo... ¡SOS!


Día 3

Hoy me tocó el turno de mañana así que a las 08.15 estaba allí puntual como la que más. Estuve con el "simpático", el coordinador de prácticas. No es tan malo... De hecho también me lo pasé bien porque me dejo hacer tooooodas las exploraciones a mí solita. Se fiaba de mi criterioy me explicó un par de cosillas muy prácticas. Pero no me dejó salir de la consulta en toda la mañana. Asi que no fue hasta las 12:15 que no pude volar hasta el otro lado del pasillo y preguntar a la doctora con la que estuve ayer si había visto mi libreta. Y su cara al verme era de... "sabía que en algún momento de la mañana ibas a pasar por aquí" ¡¡¡¡Allí estaba!!!! Mi pequeña, mi rojita, mi libretilla. 

Hoy no fue tan duro, tampoco dió para tanto. Momento cómico: en el momento en que el médico dijo que iba a meter un poco de prisa a la consulta va y aparece en la puerta un abuelito de 99 años caminando a pasitos minúsculos... Las cosas nunca salen como queremos. Pero da igual si sabes ver el lado bueno de las cosas. Al llegar a la facultad, tuve media hora para comer con mis amigas favoritas Z. y Ma. y eso puso un sol en mi día :)


Día 4

Doblé turno para recuperar el lunes perdido. Por la mañana aprendí a sacar sangre aunque no me salvé de ver cómo una mujer que venía a pincharse, salía corriendo en dirección contraria al verme dispuesta a sacarle sangre. Pude pinchar, tomar glucemias, me invitaron a desayunar, aprendí a usar el programa Drago, el de los Centros de Salud y ¡pude hacer yo solita un ECG! Todo esto sólo era posible con una ¡¡super-enfermera!! Enseguida me puso al día de cómo funcionan muchas cosas y con ese acento andaluz que tenía dio por más que satisfactoria una de las prácticas que resultó ser de las más provechosas. Por la tarde... no tendría tanta suerte. 

De hecho, me tocó con una médico un poco pastosa. No sonreía ni por equivocación. Hasta que entró un paciente que era padre de un amiguito de su hijo en el cole y se encendió como los farolillos. Mm, no haré más comentarios al respecto X) Una de las cosas que más rabia me da es que un médico no te deje explorar, como si no confiara en que sepas ver bien una garganta. Claro que la primera vez no sabrás, la segunda y la quinta lo intentarás pero cuando hayas visto 20, seguro que no se te escapan muchas cosas. Pues así iba mi tarde hasta que de repente, una insuficiencia respiatoria entró con un abuelete que estaba reteniendo líquidos como un globo de agua. No sé que fue lo que hice bien, si auscultar una ausencia de ruidos respiratorios o hablar con el viejito o yo que sé. Puede ser que perdiera tiempo con esta urgencia y se viera apurada con los demás pacientes. Encima al dejar la consulta para bajar a Urgencias donde habían llevado al señor para ponerle oxígeno, los que estaban esperando por fuera ¡se atacaron todos! La impaciencia de la gente en las consultas de Atención Primaria es exasperante. Bueno, el caso es que al volver a la consulta, Deb era la segunda al mando, me dio la lista de pacientes y me fui directa a poner orden en la sala de espera mientras ella rellenaba cinco informes al mismo tiempo en un ordenador que se bloqueba a la mínima. No estuvo nada mal, al final.  

Día 5 

¡Viernes! ¡Viernes! Qué energías... hasta que entré por la puerta de la consulta que me tocaba y vi a la médico. Hablaba 10 palabras por minuto, como mucho. Más lenta que un desfile de cojos. ¡Ay señooooor! Para mi bien, tenía "prisa" por ir a un curso a las 12, así que hacía un esfuerzo sobrehumano y decía 15 palabras por minuto. Público variado, alguno que otro con falta de que le atranquen un tornillo, historias más creíbles que otras, de dependencias de pastillas, de chutes de vitamina B12, de depresiones conyugales, de madres ariscas y algunas repeticiones de recetas. Un random day... 

 


Día 6

Bah, hoy no hay nada interesante que contar. Mi compañera y yo tuvimos que hacer un par de casos clinicos y nos despachamos rápidamente. 

Día 7

Efectivamente hoy nos pusimos con el enfermero de enlace, que es el encargado de llevar todo lo relacionado con la asistencia a domicilio de varios Centros de Salud. A primera hora de la mañana, con un sueño que tumbaba a cualquiera, nos explicó de qué iba el rollo. Es algo intuitivo; llevan un registro de los pacientes que por ser demasiado mayores, tener alguna incapacidad física o mental no pueden personificarse en el centro. En Barranco Grande dijo que llevaba alrededor de unos 350 pacientes; en Taco eran casi 400 y había otro par de cientos en otros dos centros más. De la lista escogió algunos de los números que tenía pendientes por llamar, de "primera vez". Llamó y finalmente, había una pareja de abuelos que estaban ambos, confinados en domicilio y decidió ir a verlos a ellos: E. y G. 

Fuimos en coche hasta la casa. Nos recibió su cuidadora formal (pagada). La pareja estaba sentado en unas sillas en un pasillo de la casa que daba al jardín de atrás. La entrevista "de primera vez" sigue el protocolo de la CCAA de Canarias y exige rellenar unos formularios bastante largos acerca de muchas cuestiones como: su grado de dependencia, alimentación, sueño, descanso, ejercicio, acomodación de la casa, etc. Esto lleva 1 hora por persona. Empezamos con Doña G. y a mitad de la entrevista, apareció una de las hijas para que la cuidadora se pudiera marchar como tenían acostumbrado. Luego fue el turno de Don E. 

No sé si fue aquel ambiente cerrado y estrecho, o la ansiedad de la mujer, o el hecho de verlos tan cansados y viejitos a los dos, que uno empieza a entrar como en un aura de vejez y amargura. Imaginé que aquellos fueran mis padres... No, mejor no ir por ahí. La cuestión es que la visión de la senectud me deprimió. Yo quería intentar animarlos, el enfermero hacía milagros para que alguno echara una risa. Pero era casi una odisea. La falta de salud es horrible. No poder valerse ni moverse, caminar o bailar es un gran mal. Cuando salimos de aquella casa, 2 horas y media después, sólo quería echar a andar por el mundo y empezar a llenarme de vida.

Día 8

Hoy tuvimos que hacer... ¡más casos clínicos! Esta vez sobre las actividades de prevención sobre factores de riesgo cardiovascular, algo que podría hacer hasta con los ojos cerrados. No nos llevaron mucho y, cuando subimos a la consulta a entregar los trabajos hechos el "simpático" se sorprendió. Es más, al ver cómo me adelantaba a cada pregunta que nos hacía sobre cómo habíamos gestionado los problemas de aquellos pacientes "caso" se me quedó mirando un poco pasmado. Entonces le dije: "es que me encanta el riesgo cardiovascular" y me contestó "sí sí, ya se te nota".

En la facultad, mi compañera Y. me preguntó si ayer había ido con M. el enfermero a domicilio. Le dije que sí y le pregunté cómo lo había sabido sin que yo se lo dijera. Al parecer, M. había ido a ver otro domicilio con mi compañera, que estaba haciendo las prácticas en otro ambulatorio y le había dicho mi nombre, jejeje :)

Día 9

Al llegar mi compañera y yo por la mañana nos dio a elegir si queríamos ponernos con él, el coordinador, alias el "simpático", para nuestro último día con él y nuestra última evaluación o ir a otra consulta. Con un chiste me libré excusé de semejante cosa y volé a la consulta 1. Lo que yo no sabía es que iría a parar con la joya de la corona: el médico de mis padres y mis hermanas porque sí, nosotros pertenecemos a este ambulatorio. Dije de mis padres y hermanas; no mío -sin comentarios-. Aprendí un par de cosas interesantes como que a los 65 años me van a dar la patada en el hospital y me tendré que jubilar, qué son los nódulos de Schmorl o que los bigotes de Dalí pueden verse en algunas pruebas diagnósticas así como algunas cosillas más. Con el plus de que me invitaran a desayunar. Hoy me trataron como a una princesa. El centro de salud mola.


Día 10

Esto se acaba, señores. Hoy fue mi último día de prácticas en Centro de Salud y me tuve que colocar en la consulta del "simpático", el coordinador de prácticas. Me anticipé y llegué con la ficha de prácticas fotocopiada: punto para mí. Todo tenía pinta de ir como la seda. Pero a lo mejor, la seda es demasiado suave. Los pacientes fueron variopintos; pero aún así, me asusta la cantidad de diabéticos que veo cada día. Recetas, análisis, resultados de pruebas... estas cosas de Centro de Salud. Me dejó explorar todo y todo lo que me preguntó, lo supe responder: otro punto para mí. Pero no podía entregar la copia de la ficha firmada y marcharme como si tal. No... Deb tiene que sacar el hacha y rematar la única cabeza que queda por cortar. 
Anoche estuve dándole vueltas a la cabeza acerca del descontento con la asignatura de Medicina de Familia (de cuyas prácticas hablo en este post). La materia que se da es poco sustanciosa: casi 4 clases hablando acerca de la organización del Sistema de Salud Público Español, una hora sobre trabajo en equipo, otra sobre qué es el cáncer y cómo prevenirlo, otra clase sobre violencia de género... Sin duda esos temas que están en el conocimiento de todos pero que no recogen los créditos universitarios. Con el plan Bolonia (nuestro querido EEES), se ha creado de la nada esta asignatura cuatrimestral que viene a pisar y solaparse con contenidos de otras asignaturas y a dar laxitud a unos temas tan ambiguos como poco productivos, al menos en Quinto de Medicina. Puedo hablar con seguridad, porque soy de las pocas personas que resisten las clases; pero a estas alturas, me lo estoy replanteando. Además, la organización de las prácticas y la distribución de Centros de Salud, tiene algunas pegas. Al despertarme esta mañana sabía exactamente las palabras que utilizaría cuando al terminar la jornada, el "simpático" nos preguntara: "¿qué os han parecido las prácticas?". Lo sabía porque sí. Y así lo hizo. Y todo eso y más le dije. 

Lo reconozco, estaba cabreada. Pero es que ayer me preguntaron en una clase si sabía por qué la dieta mediterránea se llamaba así (y todo el mundo sabe que es por las verduras y el aceite de oliva y los frutos secos). Respondí bien, pero la profesora me dijo que no era así para, dos minutos después, decir que era por las verduras y las frutas que componían la dieta. Esta mañana el "simpático" no tomó de manera muy receptiva que le saltara al cuello con asuntos de las clases que, ni él controla, ni tiene ganas de controlar. Pero es que era el único camino que tenía para llegar al jefe de la asignatura, porque él mismo había dicho que tenían que reunirse. Sus últimas palabras fueron "buengo, venga, que os tenéis que marchar". Creo que al cerrar la puerta de la consulta, cogió mi ficha y si no la tiró al cubo de basura puso en letras grandes rojas: "AMENAZA". No como quien sabe que le pueden hacer daño, sino como el que sabe que decía la verdad.

Si me preguntas qué ha cambiado respecto al comienzo de la rotación por Centro de Salud, no tendría muy claro qué responder a priori. Que me han gustado las prácticas, está claro. Pero que te traten bien no es todo. Si tuviera que poner una puntuación entre 1 y 10 a...
Lo que he aprendido nuevo, daría un 6 a los médicos y un 8 a las enfermeras. 
Lo que me han dejado hacer, sería un 6 a los médicos y un 9 a las enfermeras. 
La variedad de cosas que he hecho (consulta, casos clínicos, etc), un 9 en total.
¿Ves? Daría buenas notas, porque hemos tenido una planificación lógica de los días en el centro. Tengo compañeros de otros centros que pasan incluso por administración, no sé por qué; nosotros podíamos haber pasado por Pediatría pero al parecer, no hay buena relación entre los pediatras de la zona y los estudiantes. Pero, ¿realmente ha cambiado mi concepto de los médicos de familia? No. El "simpático" parece estar convencido de que necesito que me laven el cerebro. A lo mejor lo que ocurre es que nos hemos acomodado al ritmo discrónico de nuestros profesores, todos ellos médicos de Hospitales de tercer nivel y a que, no todo es prevención, hay muchas otras cosas que hacer en los hospitales, después de los diagnósticos. Aún así, claramente un médico de familia conoce a sus pacientes y a las familias de éstos; repiten recetas en piloto automático, desayunan en el bar de enfrente y llevan una vida tranquila cuando no se estropea el ordenador. Llámame crítica, inquieta, exigente, intransigente o petarda. Es lo que hay, guste o no, entre los médicos de cabecera y yo. Sí hay vida inteligente fuera de los hospitales, pero algunos no son el mejor ejemplo de ello.

30 diciembre 2012

Reajustando planes

        Yo quería ser cirujana
Tenía madera. Me gustaban las manualidades y se me daba bien el punto de cruz. Era fan de Anatomía de Grey. Tener una excusa para ir todo el día en pijama me parecía un sueño. Pero estando en Medicina me hice (literalmente) añicos la espalda estudiando como una corcovada hasta que se me quebraron los codos y me salió lumbalgia. He desarrollado un temblor en las manos como un tic nervioso que no me deja maniobrar con tanta precisión como antes. Además, me he convertido en una cegata que no enfoca más allá de los 4 metros. Si ya tengo estos achaques antes del MIR, no quiero pensar cómo acabaré después ni de cómo podría resistir esas horas de quirófano. Creo que debería replantearme seriamente esta situación. Sí, lo he decidido. No voy a seguir más Anatomía de Grey. 
No pensarías que iba a descartar la Cirugía por un reúma de nada, ¿no? Además, entre tú y yo, la serie se ha vuelto malísima, ¿no te parece? 

23 julio 2012

Mi Momento

Respondiendo a la invitación formulada desde El Paciente y Tú, me gustaría compartir entre tú y yo, cómo sería mi Momento. Ese poderoso momento que me hace sentir bien, segura e iluminada.

Seguramente te sorprenderás al saber que no hace falta viajar largas distancias para encontrarlo, puesto que mi lugar de reflexión es el mismo que mi lugar de trabajo. Sí, ese rincón único de mi mundo donde se concentra cada detalle escogido sólo por mí y que -todos juntos, se mezclan con cierto color o fragancia, fotos con caras felices, libros abiertos en páginas aleatorias, recortes de revistas, mis joyas, pinceles para acuarelas que no tengo, bolígrafos de todo tipo, mi pintalabios favorito, conchas de mar, una agenda de contactos sin contactos, mis gafas de leer, botes de lápices que hacen de florero, una vela que nunca he usado, sombrillitas de papel y postales de recuerdo en el borde del espejo; mi mesa de escritorio es mi Universo. Pero todo ello no basta para completar el cuadro de mi Momento. Sin duda lo único que podría convertir lo ordinario en especial es la luz. Pero no una cualquiera, sino una auténtica luz mañanera primaveral. Superlativa es la mañana en que me encuentro trabajando en mi mesa y a través de la ventana se cuela una brisa fresca, leve, casi etérea, que trae consigo la iluminación, algo del lejano ruido mundano y total inspiración. 
Mi desconsuelo y mi pena es que sólo ocurre en ciertas ocasiones cuando -arbitrariamente y para mi gracia, Naturaleza y Destino confabulan para traerme una idea brillante. Pero cuando ese precioso Momento se da, siempre es digno de embotellar para poder volver a él siempre que quiera.  

24 junio 2012

Momento glorioso

Es ése cuando tus padres se toman en serio que, tras 5 años en Medicina, ya tienes ciertos conocimientos con aplicación práctica. 
Y viene tu padre a pedirte que le mires el pecho porque tiene un catarrazo. Al fin tu familia reconoce que sabes algo más que un puñado de folios. Y hasta yo misma me sorprendo escuchando, haciendo un diagnóstico y pensando en un tratamiento. Ay, esas clases con el Dr. I. en las que entre tanta lista de cosas, daba información importante sobre catarros, gripe, asma, epoc, tos crónica... Entre tú y yo, hoy me siento un poco más cerca de lo que quiero y eso, no tiene precio. Algo me dice que pronto me encontraré como siempre he querido -con un fonendo en las manos.

¡Feliz Domingo!

23 abril 2012

Un libro, un amigo

¿Cómo dejar pasar este 23 de Abril sin hablar de los libros?
Algo que nunca falta en mi escritorio. Mis mejores amigos desde siempre. Compañero, confidente, inspiración, fuente de conocimiento, guía, refugio, distracción; lo que necesites. Desde que era una niña más pequeña, dedicaba gran parte del día a leer prácticamente todo lo que caía en mis manos. Muchos libros me los regalaban y luego, en la calle, me dejaba engatusar por cualquier novedad o rara antigüedad. Además, nunca tiro ninguno sino que los guardo incluso después de que las páginas se vuelvan amarillas. En consecuencia, mis estanterías están llenas de libros. Pero entre tú y yo, así es como me gusta. 

Mi vida no sería la misma sin tener a mano la poesía de A. Machado, ni las historias de escalera, Platón y Nietzsche en un mismo estante, las infinitas novelas de misterio, Harry Potter y compañía, mi Mio Cid en castellano antiguo, algo de Psicología al lado de Orgullo y Prejuicio, mis libros de segunda mano en inglés, Agatha Christie y Agatha Christie, mi edición en tapa dura de La Sombra del Viento o mis libros de Medicina mezclados con los tomos de Historia del Arte sin ton ni son. Todos con sus respectivos marcalibros señalando la última página que leí o una cualquiera al azar.
Nuestras horas son minutos 
cuando esperamos saber, 
y siglos cuando sabemos
lo que se puede aprender.
                     A. Machado      
Muchas veces desearía tener al alcance más lugares a los que ir a rebuscar libros antiguos. Pero en el fondo prefiero que sea eso, un deseo, que con mucho se ve realizado un par de veces al año porque, de lo contrario, pasaría el día con un libro en las manos y no precisamente de Medicina. En Londres era tan fácil como buscar la tienda Oxfam más cercana. Había una a la vuelta de cada esquina. Allí la gente acudía todos los días a cientos buscando un libro para los largos y solitarios trayectos en metro; compraban libros de segunda mano como quien compra chicles en un quiosco y casi por el mismo precio. Como ya habrás imaginado, yo pasaba horas ahí dentro... y siempre salía con una bolsa enorme :)

¡Feliz Día del Libro!

02 febrero 2012

Algo para pensar


"Yo me amo es solo una parte, muy importante, en la construcción del Buen Amor. Su potencialidad trasciende cuando puedo decir también Yo amo a. La primera persona es condición del Buen Amor solo cuando se convierte en la raíz desde la cual puedo elevarme sólido, firme e identificado para acudir al encuentro con el Otro; cuando soy capaz de incluirme, sin extraviarme, en el nosotros."
Texto adaptado de Las condiciones del Buen Amor, Sergio Sinay (Nuevo Extremo).


No sabes cuánto me gustaría poder decir que una genialidad como esta es cosa mía. Dar con un coetáneo iluminado no es tarea fácil y a veces, por querer uno buscar alguna respuesta más allá de las disponibles puede caer en las trampas del pasado, de Nietzsche o cualquier ensayista con papel y pluma. Pero no le des muchas vueltas al texto... dice lo que lees y transmite lo que piensas. Entre tú y yo, si lo he puesto aquí es porque quería que tú te encontraras con él igual que lo hice yo, por casualidad.

¡Feliz día!

09 noviembre 2011

Surrealista pero bonito

Año 1999
Así describía el mismo Hugh Grant su encuentro con la famosa Anna Scott (interpretado por Julia Roberts) en la inolvidable y british a más no poder, película Notting Hill. Yo creía que el hecho de conocer a una persona famosa daba para algo más que esas dos palabras algo inconexas entre ellas pero, era sólo mi opinión. Él no era más que un chico londinense, dueño de una tienda de libros de viaje allá en el bullicioso Portobello Road llamada The Travel Bookshop. Ella era una gran actriz con un par de películas en el bolsillo y otras tantas en taquilla. Lo que menos se podía esperar era que ella, la estrella de Hollywood, se enamorara del chico de la tienda aburrida pero eso fue exactamente lo que ocurrió. Y así Londres se convirtió en cómplice de esta historia de amor surrealista pero bonita en la que los famosos se pasean por las calles (sí, ya...).      

Año 2011
Estaba a punto de experimentar el "también te puede pasar a tí" porque no podía irme de Londres sin haber visto a un famoso. Fue un día que decidí darme una vuelta por el West End. Bueno, lo que yo llamo dar una vuelta es literalmente una vuelta...

Marylebone y West End

Ésta es la mejor y a mi entender, única, manera de conocer la ciudad: caminando (casi siempre con miles de bolsas de compras a cuestas). Cómo si no puedes descubrir sitios tan brillantes y especiales como éstos:

Regent's Park (una burbuja de silencio en medio de la ciudad)

Daunt Books - Marylebone High Street (el hombre lleva una bolsa llena de libros porque estaban casi regalados; yo tenía una bolsa parecida)

Paddington Street Garden (un momento al sol)

Harley Street & Cavendish Square (la calle de los consultorios médicos mejor reconocidos de Londres)
Así iba yo por esos mundos: con los bolsillos vacíos, cara de felicidad y la cámara en la mano; sin preocupaciones y sin reloj. Estaba ya casi llegando al final de Harley Street cuando ocurrió. Vi el letrero de la calle y quise sacarle una foto pero claro, visto desde abajo la perspectiva no es la mejor así que decidí cruzar la calle y probar un ángulo diferente, desde enfrente. Encendí la cámara al mismo tiempo que cruzaba el paso de peatones. Al llegar al otro extremo paré y giré sobre mis talones para enfocar al letrero con tan mala suerte que casi atropello a un hombre que venía caminando en mi dirección. Casi nos chocamos, así que rápidamente dí un paso atrás y me disculpé (modo british ON). El hombre no pareció preocuparse mucho aunque se quedó observando con algo de fijación hacia la cámara de fotos que tenía en mis manos. Me extrañó así que le miré esperando algún comentario del tipo "estos turistas..." pero entonces me percaté de que esa cara me era familiar. ¿Dónde había visto esa cara? Me quedé literalmente pasmada durante un segundo que duró como una hora; tiempo suficiente como para sacar la foto del letrero ya sin prestarle mayor atención hasta que... ¡era él! ¡era Hugh Grant! No, espérate... sí, sí, ¡apostaría a que era él! Pero para cuando reaccioné él ya se había metido en un edificio de dicha calle. 

¡Oh, sí! Ya lo creo que era él...
Guau, acababa de tropezarme a un famoso. Hugh Grant tenía razón, había sido de lo más surrealista pero bonito. Aunque lo único que yo pude decir fue "Sorry". Luego me insinuaron (chillaron histéricamente) mis amigos, en especial mi amiga Y. (no digo más, ¡jajaja!) que por qué no le había sacado una foto a él y yo les dije: "No sé, no tuve tiempo de reaccionar...". En verdad me quedé catatónica aunque sí que conservo algo de aquel encuentro: bastante poco, la verdad, peeero no se me olvidó fotografiar el letrero.

¡Feliz jueves!