16 septiembre 2012

Círculos


A veces -ilusa de mí, intento creer que no pertenezco a un círculo concreto de personas, a un lugar o a un gremio particular. Me encanta pensar que soy tan chachi como pretendo ser aunque en el fondo entre tú y yo sepamos la verdad. Que soy lo que soy y soy de esas personas. Por supuesto me encanta que gentes de otros sitios tan variados como sea posible, pasen por mi vida y dejen su huella en ella. No sabes la cantidad de cosas que se puede llegar a aprender simplemente conociendo lo que hay más allá de la puerta de tu casa. Lo divertido, instructivo y útil que es, sólo es comparable a lo increíble que supone salir y descubrir Mundo. Por supuesto salir también te permite valorar lo que tienes y darte cuenta de cómo de implicada estas en tu propio círculo. Parte de la emoción supone saber si en la próxima calle vas a encontrar a un gilipollas sin remedio o a la persona más exótica que hayas conocido. En Santiago tuve una racha de buenas vibraciones y buenas gentes. No puedo sino alegrarme por haber encontrado allí a todos aquellos desconocidos a los que ahora llamo amigos, a médicos, peregrinos, gentes de Galicia, del extranjero y en definitiva, viandantes de este Mundo que nos da tantas posibilidades. A veces salir de tu círculo resulta una experiencia enriquecedora y no por ello olvidas quién eres ni de dónde vienes.   

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