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25 octubre 2019

No sé si contártelo

Las consultas de Medicina Familiar muy a menudo hacen de confesionario.
Nos han enseñado que hay que tener un poco de cabeza para controlar qué decir, a quién y en qué momento. Pero en Medicina basta muy poco para saltarse todas esas barreras. Algunos pacientes llegan como una exhalación, directos a contártelo TODO. Eso en canario es lo que se dice "entullo", too much, vamos, demasiado... A otros, en cambio, les costará algunas idas y venidas poder mostrar su auténtico lado, así como de refilón, apenitas. Pero lo que la gran mayoría tiene en común es que, si los dejas, están desando contártelo todo. Para una médico joven, novel, que trabaja de sustituta es un poco más difícil de abordar yo creo. Aunque eso se entrena con la práctica clínica diaria, tengo claro que también hay que traer algo de serie. 

Para mí, la consulta en la que trabajo es mi terreno neutral: sin prejuicios ni tabús, es el tiempo muerto en la cancha, la habitación sin ventanas, es mi pequeña Suiza (con chocolate incluido). Donde se puede compartir todo (incluido el chocolate). Por eso yo también disfruto cada día de ese lugar en el que puedo expresarme libremente, sin tabús, cuando el paciente está preparado para escucharme. A la mayoría sé que les sirve lo que les aporto. Aunque no pueda quitarles el dolor o el miedo, se marchan comprendidos y agradecidos. Y este entorno de confianza hace que la relación entre tú y yo funcione.

A la porra los 6 minutos por paciente...

08 junio 2019

Improrrogable

De siempre he querido un sillón. 
Porque pensaba que un sillón es un cómodo elemento decorativo para un salón o habitación con poderes mágicos para atrapar la inspiración. Ideas de escritora novata. La cuestión es que ese pensamiento poderoso hace que se geste una idea o intención. Si creemos que un sillón sirve para conseguir resultados, en este caso: páginas escritas, por qué no plantearnos adquirir uno. Muy sencillo. O no. 

El diván... no es lo mismo. Eso es para el loquero y entre tú y yo se trata de escribir. He ojeado y hojeado catálogos y webs de sillones durante años pero nunca ha llegado al producto de esa búsqueda. Primero por falta de dinero (en mi época de estudiante). Luego, por falta de espacio (en el piso). Y a mi alrededor otros se me han adelantado en la primicia estrenando sillones para otros menesteres como la lactancia o masajear al gato. 

Con el tiempo uno se hace un máquina en esto de la moratoria. Primero empezamos por postponer los pequeños antojos y los caprichos porque no son necesarios; luego uno aplaza los grandes sueños con un alto interés sin saberlo, y así hace con las vacaciones, el coche o hasta la casa terminando por postergar hasta la Vida. ¿Sabes lo que te digo? Que estoy mirando de nuevo anuncios de sillones y probando más de uno porque sigo queriendo ese sillón para escribir. Tanto si sirve para obtener algún parrafillo bueno como si no. 

Qué te parece si hoy me haces caso y dejas de aplazar... Porque ser feliz es improrrogable. 

05 junio 2019

Lugares perdidos

Hay lugares entre tú y yo que parecen hechos para pasar algunos días perdidos.
O simplemente para los que se encuentren perdidos. 
Arrieta, Lanzarote

25 marzo 2017

NUEVO BLOG

¡Hola!

A los que tropiecen en este blog me gustaría informarles de que no va a haber más contenido nuevo en esta dirección web. Pueden leer hacia abajo todo lo que en su día se publicó aunque ya mucho de ello prescribió. A partir de ahora podrán encontrarme a mí y a mis ideas en un nuevo sitio, también llamado "Entre tú y yo": entredebpitayyo.blogspot.com.es

Hasta pronto


29 noviembre 2015

Seis meses de Luna de Miel (en Atención Primaria)

Esta semana se han cumplido los 6 meses de rotación en Atención Primaria, la mitad de mi primer año de residencia MIR. Por supuesto, hoy me he despertado con la necesidad imperiosa de contártelo.

Los cachorritos de Medicina Familiar y Comunitaria somos los residentes más afortunados de todos -me arriesgo a asegurar, ya que casi ninguna otra especialidad pasa tanto tiempo en su servicio al principio. Para nosotros es doblemente importante porque, como nos dijeron al principio "no pertenecemos al hospital, sino a la comunidad" y tener esto presente sin conocer primero el que ha de ser nuestro hábitat natural, es difícil. 

Sin haber pisado aún el hospital, puedo decir que la consulta de Atención Primaria es un lugar duro, con alto nivel de rendimiento, donde se trabaja (y nos exigen) muchísimo, con una gran carga asistencial diaria y con escasos periodos de tregua, normalmente sin bajar de los 35-40 pacientes al día. A pesar de esto, también es la consulta más agradable, donde la gente aprende a conocerte y al final se deja coger cariño. Llegas a saber sus historias, a entender mejor los por qués, a sufrir un poquito con ellos y a reír siempre que se pueda. Cuando lo haces bien, los pacientes vuelven a darte las gracias. Cuando lo haces mal, se cambian de cupo y te miran mal desde la sala de espera de la otra consulta. Qué le vamos a hacer, no todo son aciertos.    

La consulta de Primaria es donde he podido formarme mejor, inventando el tiempo para aprender siempre algo nuevo, revisar tratamientos, organizar protocolos y preparar exposiciones. Esto ha sido posible gracias a que el destino quiso poner en mi camino una tutora estupenda y dedicada, responsable y constante. No me quedó otra que devolvérselo de la misma manera, dando todo lo mejor de mí cada día. Por supuesto, ya la echo de menos. Algo parecido ocurre con mi compañera V., mi co-R de centro de salud que ha estado trabajando conmigo codo con codo. Aunque a ella no necesitaré echarla de menos porque se viene conmigo al hospital; ambas sabemos que nos espera un periodo de adaptación. Ya sabes, lo nuevo y desconocido da un poco de angustia al principio. El hospital ahora se nos hace un mundo contando también con que ninguna de las dos es de la isla, así que lo único que conocemos del Hospital Insular es cómo llegar a Urgencias (por las guardias) y desde allí al comedor o al cuarto de descanso. Tampoco ha de ser muy difícil, supongo...

Desde la izquierda, mi coR V. y yo junto a nuestros tutores.

¿Qué he aprendido en estos seis meses? Que el Médico de Familia es médico, a domicilio muchas veces, amigo, consejero, confidente, oyente, cómplice, psicólogo, intermediario, dietista, personal coach, farmacéutico, guía espiritual, lo que el paciente necesite que seamos. "Los pacientes mienten" -me dijeron. En ningún sitio se han oído tantas verdades como entre esas cuatro paredes de nuestra consulta. Hay personas que acuden simplemente buscando una opinión sobre qué hacer respecto a algún asunto. La cuestión es que no hay asignatura que valga para este trabajo. Lo único que tienes como arma para ayudar a los pacientes muchas veces es lo que llevas contigo en la vida, la humanidad y la empatía. 

A mi tutora y a mí los pacientes nos llaman "la pareja tranquila".

Una paciente nos dijo el chisme un día. Eso es porque si tenemos 6 min. por paciente, nosotras les damos ocho y luego finalmente son quince, veinte o los que hagan falta. Hay personas que requieren más tiempo que otros y esto, los demás no lo entienden hasta que están dentro de la consulta. Algunas veces también es porque nos la juega la tecnología y el ordenador se pone como le da la gana. La cuestión es que ninguno se queda sin ser visto, escuchado y atendido. Esto lleva su tiempo y, aunque se desesperen en la sala, al final todos se van agradecidos. 

A los abuelos, que nunca fueron objeto de mi devoción, les he terminado cogiendo cariño. A muchos los llamo de nombre, me dan besos cuando me ven incluso por la calle y se sienten totalmente seguros cuando acuden a Urgencias y me encuentran a mí allí. Yo me siento como su protectora y no es rara la guardia que busque en la lista de pacientes ingresados algún nombre conocido, por si les hiciera falta mi ayuda, consuelo o compañia.


He descubierto que mi punto débil son los pacientes hipocondríacos, bipolares e histriónicos. Para ellos sólo tengo mi mejorada cara de póker. A veces uno tiene que aprender a luchar frente a la transferencia y contra-transferencia para evitar conflictos. Por más que quiera, hay cosas que me cuesta entender y aceptar. Será cuestión de tiempo y de madurarlo.

El verano fue sin duda la mejor época, cuando comenzaron de nuevo las clases en septiembre y la gente volvió de vacaciones el nivel asistencial se intensificó así como las exigencias docentes. A mí me pilló regresando de viaje. Benditas vacaciones, entre Tenerife y Londres, me ayudaron a ponerme las pilas. Al volver no me costó mucho coger ritmo de nuevo y aunque es cierto que hay fines de semana que no puedo mover un músculo, la cuestión es que me gusta mi vida tal y como es. Ahora mismo no cambiaría absolutamente nada. Lo que queda por aprender, la gente que queda por conocer, los pacientes que aún tienen mucho que enseñarme... todo eso, es parte del camino. 

Las guardias en Urgencias serguirán siendo como hasta ahora. Uno ve todos los pacientes que pueda, les alivia el dolor, les pone oxígeno, una dieta adecuada y luego va a buscar al adjunto cuando algún monitor pita más de la cuenta o no tienes ni idea o crees que aquel paciente está para irse a casa. Lo de las 24 horas se lleva medianamente... pfs, buah.. se lleva. A mí en particular siempre me atrajo mucho más trabajar de noche que de día; al igual que viajar. El ritmo nocturno es diferente al diurno por todo: el tipo de pacientes que llega, escuchar la sala de Observación en silencio, con las luces a medio apagar y el sonido de los monitores. Me gusta. Hay veces que he tenido tiempo hasta de estudiar; otras, de echar un sueñecito con la cabeza empotrada en el teclado. Uno va conociendo a los equipos de enfermería (y ellos a ti), a los celadores, aprendes a hacerte autosuficiente y no esperar por el auxiliar, que está ocupado, para que solucione cosas que puedes hacer tú mismo. 
En definitiva las cosas marchan. El tiempo va pasando, a veces a una velocidad pasmosa. Me pongo a pensar en cómo estaba yo al principio del año, viviendo en Madrid, opositora MIR echa un lío y con el estómago trancado en un nudo marinero de los fuertes; luego en mi casa, en Tenerife deseando pasar de página durante unos meses interminables, luego mudándome a Gran Canaria, comenzando a vivir por mi cuenta, empezando de cero una vida nueva en un sitio conocido sólo a medias, comprando mi coche soñado, aprendiendo lo que es ser solvente (y responsable) y ahora... aquí estoy, dando las gracias cada día, por cada paso que di y las decisiones que me trajeron hasta aquí, queriendo echar pequeñas raíces justo donde estoy para que todos sepan a dónde pertenezco. Después de lo malo, lo nefasto y lo buenísimo, todo ello, sólo me queda decir entre tú y yo que, volvería a hacerlo. Una y otra vez, elegiría este camino desde el principio. Estoy agradecida incluso a los obstáculos que me obligaron a rectificar rumbo, orientándome hasta este lugar, me hicieron fuerte y me enseñaron que, lo que había al final de todo, era sólo el principio.
¡Feliz semana a todos, 
muchos ánimos para los opositores MIR 
y abrazos para aquellos que me leen!

18 junio 2015

Esta tarde dale al play

Es increíble lo que puede ocurrir al escuchar la música de Enya y dejar volar la imaginación entre tú y yo...

28 mayo 2014

Ocaso

El domingo después de ir a votar no hice prácticamente nada. A mis padres les gusta ir temprano para no tropezarse con medio barrio. Y yo soy su hija, heredé todos sus cromosomas así que prefiero no encontrarme con el barrio al completo. Conclusión, fuimos temprano.

La mañana pasó tranquila, escribiendo algo para el blog. Después comimos y vimos una peli. Psss, las tardes de domingo son un abismo de monotonía, pasividad y sosiego (menos los días en que el vecino invita a comer a sus nietos y los críos juegan armando escándalo). Así que terminé enroscándome en la cama y durmiendo la mona. Me desperté al cabo de unas 3 horas desorientada, pensando que era lunes, y sin fuerza en el cuerpo. Totalmente relajada. Necesitaba este descanso (desde primero de carrera). Todavía quedaba algo de tiempo aprovechable antes de cenar. Me fui al balcón, me senté en mi butaca favorita y me puse a observar a la gente que paseaba abajo, en la playa. 

Era un atardecer muy bonito. Tranquilo. Sin viento, sin ruidos. Era uno de esos momentos místicos en los que todo parecía formar parte de un escenario de película. En una de las escaleras que bajan hasta el mismo mar había una parejita. Ella era pequeñita, guapa, llevaba el pelo perfectamente liso. Él era más alto, llevaba una camisa de las bonitas y la abrazaba. Una estampa preciosa. Me pregunté qué estarían diciéndose el uno al otro. Me gusta observar a las personas y tratar de imaginar qué tipo de vida tienen, si son felices, qué les preocupa, si piensan igual que yo. Se sacaron un par de fotos. Algo de tendría de especial ese momento si querían inmortalizarlo. Allí abrazados al borde del mar una tarde cualquiera, puede que en una de sus primeras citas, dos extraños me confirmaban que la chispa del amor sigue existiendo. 

Cuando se cansaron de la sal del mar, se marcharon. En su camino hacia la salida se cruzaron con otra pareja que también había ido a pasear allí. Estos eran algo mayores. Estaban sentados en uno de los escalones, juntos pero no abrazados. Miraban al mar pero juraría que no se hablaban. Permanecían allí, en silencio. Lo que daría por saber qué estaban pensando. Al poco, se acercaron a ellos dos niñas corriendo. La mujer les hizo un gesto y las niñas se asomaron a mirar entre las rocas, a los cangrejos seguramente. Se levantó, fue hasta donde estaban, les dio las manos y se las llevó hasta el sitio donde estaba el hombre. Se sentaron los cuatro. Las niñas no tardaron en levantarse y huir de nuevo. La pareja permaneció sentada, demasiado absorta en sus pensamientos, sean cuales fueran. No había chispa en ellos. 
En esto, mi padre vino a avisarme para cenar. Benditas vacaciones. 
No es que esté feliz por tener tiempo para analizar a la gente. Estoy feliz porque por primera vez tengo vacaciones sin crisis existenciales (del tipo: "¿qué hago ahora con mi vida? no tengo nada, sólo la medicina"), ni traumas de exámenes ("fallo de medro, WTF?"), ni nervios por notas ("¿ya salieron las notas? ¿ya se publicaron las listas? ¿las actas?"). Puedo escribir más de un párrafo entre tú y yo y tengo tiempo para leer. Soy consciente de que en un mes estaré estudiando a tope así que ahora, en el ocaso de mi carrera universitaria, me limito a descansar y coger fuerzas para lo próximo que toca (MIR!!!). Benditas vacaciones.       

Radazul Bajo, Santa Cruz de Tenerife

24 mayo 2014

¡Ya van tres!


Tal día como hoy se cumplen 3 años que este blog forma parte de la blogosfera, aunque llevo escribiendo desde el 2008, por allá. El objetivo siempre ha sido el mismo: que puedas disfrutar tanto leyendo como yo escribiendo. Darme a conocer ha sido un proceso largo y difícil, ir por ahí promocionándome no es lo mío. Pero algo deben de encontrar en este pequeño rincón entre tú y yo si tantas personas deciden volver. Y vuelven. Lo sé porque tengo un chisme que registra quiénes me visitan y desde dónde lo hacen (por la curiosidad sana de saber en qué sitios me leen). He flipado con los sitios más exóticos, algunos como Hawaii, Cuba, Panamá, China o Sanlúcar de Barrameda. Espero que en estos años hayas encontrado aquí motivos para reír, emocionarte o reflexionar. Para mí, poder entrar en esta nube de letras, ordenarlas y poder crear con ellas algo que te guste es un inmenso placer. Además, ¡he hecho un montón de amigos! 

Soy de esas personas demasiado raras como para encajar en ningún patrón establecido. No sigo las modas.. sólo soy yo misma. 

   ¡Gracias por hacerme creer que ser diferente 
    a veces, también significa ser especial!  

   PD: ¡¡¡¡¡HALA MADRID!!!!!

22 mayo 2014

Contrastes

 "Contraste:
1. m. Acción y efecto de contrastar.
2. m. Oposición, contraposición o diferencia notable que existe entre personas o cosas."
                                                                                -- Real Academia Española  

No podemos hablar de términos medios cuando se trata de contrastes. Dejemos, por un momento, los matices a un lado. Se es diferente o no. Blanco sobre negro; negro sobre blanco. Tú sabes que esto es así. Lo es cuando vas por la calle, sin fijarte en ningún punto concreto y observando todo en general. Rodeado de gente es cuando más sentido cobra esta palabra pues estamos inmersos en una realidad llena de contrastes. En parte, es cosa nuestra decidir ser el punto de contraste o no. Por nuestra forma de ser, de vestir, de pensar, de hablar; destacamos si es algo bueno y nos critican si es algo malo. Así es normal que a todos nos haya preocupado alguna vez encajar. Pero encajar, ¿en qué? Olvidamos que este mundo no es un cubo de rubrik, que no hay lado naranja, lado azul o lado verde. Ya sé que a esto hay que añadir infinitos matices. Cada individuo tiene los suyos propios, que hacen de cada uno, un mundo particular. Al menos eso es lo que me gusta pensar. Luego, salgo a la calle y no puedo evitar fijarme en los negros sobre blancos y blancos sobre negros... en definitiva, en los contrastes: aquella chica que llevaba la falda demasiado corta, y la otra que iba demasiado abrigada para ser mayo, el chico con la barba demasiado larga o el pelo demasiado llamativo, unos con posibilidad de gastar tanto y otros, tan poco, aquella chica que no hablaba nada y la que no paraba. Puede que la clave esté en los excesos, los demasiados. Puede que la culpa sea también nuestra, por abusar de la originalidad hasta ocasionar un desequilibrio entre lo oscuro y lo claro y luego, encima, preguntarnos dónde encajamos.    

16 abril 2014

¿Por qué entre tú y yo?

Hay personas que escriben muy bien. He tenido la oportunidad de leer fragmentos que han escrito para ellos mismos o para nadie y me han encantado. Ellos lo saben. Una persona con talento no pasa mucho tiempo en la sombra. Yo escribo porque tomo mucho café. A solas. En esos momentos del día me gusta sentarme y leer tranquilamente. Sí, soy muy tradicional. Por eso mis posts son cortitos, lo que me dura un barraquito (o un café bombón, como quieras llamarlo). A veces yo misma estoy tan cansada de la misma rutina de siempre y los agobios ya habituales, que dudo que lo que pueda escribir te pueda gustar. Pero te lo cuento porque al hacerlo dejo la ventana abierta a mis ideas más creativas que, en un día cualquiera, tengo encerradas bajo llave. Y me digo, ¿qué hay de los demás? En la era de los móviles, del café para llevar, de lo rápido, de las fotografías que se publican sobre la marcha, ¿dónde encontramos eso que nos da la lectura? Me dirás que una imagen vale más que mil palabras y yo te preguntaré, ¿por qué omitir las mil palabras entre tú y yo?     
        ... ¿un café?

13 abril 2014

Working Day


Hoy he decidido ponerme con la redacción de la memoria de mi Proyecto de fin de grado (PFG). No sé si más atrás te conté de qué iba: sobre el suicidio, desde el punto de vista forense, no psiquiátrico. Acoté mi búsqueda a los que habían ocurrido en la Isla de Tenerife, y sólo en los últimos 4 años. En total, han sido casi 300 casos que, entre tú y yo, han sido 300 archivos para leer. Sí, he leído mucho últimamente. He visto casos interesantes y he podido involucrarme un poquito en la Medicina Legal, que siempre fue mi primera opción. Lástima que no tenga salida MIR y que finalmente haya optado por prestar mi atención a los vivos. En cuanto a los informes forenses... los hay más o menos completos, dependiendo de quién lleve el caso claro está. Tal vez, lo que más me ha llamado la atención ha sido lo rápidamente que puede contarse un suicidio. Apenas unos párrafos. Tenía o no familia, se le murió un hijo, había roto con su pareja hacía poco, tenía una depresión conocida desde hacía un año, se encontraba solo, bebía mucho, estaba en tratamiento, alguna vez amenazó con que lo iba a hacer... y en esto que un día lo hizo. No le lleva muchas averiguaciones al médico forense, determinar que una muerte ha sido por suicidio. Suele estar claro, más aún cuando se ha dejado una nota de suicidio. Las he leído. Creo que ha sido lo más trágico y bonito que he leído nunca, mejor que en cualquier libro. Me da un escalofrío al pensarlo. Me encanta mi trabajo. Ahora sólo queda ponerme manos a la obra y hacer parecer que mis resultados tienen algo de sentido. 
¡Allá vamos! Feliz Domingo :)   

24 marzo 2014

Sobre la marcha

     ¡Hola a todos! 

Feliz Año Nuevo, feliz San Valentín y por qué no, feliz cumpleaños, (si es el caso). Mirando la última vez que estuve por estos lares, no había ni entrado el 2014. Esto no puede ser. Y te preguntarás, a cuento de qué, vengo ahora a comentar contigo el qué. 

Pues es lo de siempre, demasiado estudio agota a cualquiera y cuando se rinden las barreras que son nuestras defensas, quedamos desarmados. Ante ¿qué? Pues hay respuestas infinitas. En días buenos como el de hoy te podría dar razones para creer de nuevo en la buena fe de las personas. Otros días, bueno... eso te lo cuento otro día. Hoy me han recordado lo importante que es sentirte bien y además, ser capaz de transmitirlo. Dentro y fuera de la consulta, una palabra, un gesto, una sonrisa entre tú y yo pueden significar un sinfín de sensaciones. Teniendo un pensamiento tan positivo en mente, cómo no iba a compartirlo contigo. Espero que sigas ahí y que seas feliz. Estaré por aquí ;)     
   

28 agosto 2013

A fondo


Cada día me sorprende más la lentitud con la que me descubro a mí misma. Parece que a medida que pasa el tiempo se abre mi apetito por todo lo nuevo. ¿Acabamos alguna vez de conocernos? Estos días he estado explorando bajo el agua. En la playa cerca de casa, con aletas, gafas de buceo y tubo casi parecía que sabía lo que hacía. Nadie notó que era la primera vez, salvo yo. Sumergida, nadie pregunta por mí, ni se fija en lo que llevo ni entabla conversaciones absurdas conmigo. Y hay tanto que ver... hay tanto bicho ahí abajo, es increíble. Bajo la superficie hay un mundo entero por explorar y ni siquiera nos damos cuenta. Para mí está cada vez más claro que no hay un "nosotros" estático, con cada experiencia crecemos un granito de arena más. Y cada día nos trae nuevas oportunidades de expandir la línea de nuestras limitaciones, si queremos. Por eso, precisamente, no dejamos nunca de conocernos a fondo entre tú y yo

28 abril 2013

Punto y seguido

Es difícil abrirse a una hoja en blanco. No sabes qué forma podrás darle a esa hoja y mucho menos, pensar qué puedes esperar de ella. El escritor de notas es el mártir de las palabras mundanas, sólo escribe lo que lleva en el bolsillo y pocas veces, eso le reporta algún beneficio. Entonces, ¿para qué escribir? Porque hay muchos tipos de personas en el mundo y algunos decidimos exprimir nuestra imaginación a cambio de unas frases que pueden decir quién somos, o no. Incluso aunque esas palabras nos definan hoy, no es seguro que puedan hacerlo más adelante. Estamos en constante cambio. Nos adaptamos al mundo que existe entre tú y yo. Vemos lo que los demás aunque, lo que pensamos se escribe automáticamente en una hoja en blanco. Unas veces nos gusta exhibirlo; otras, mejor no mostrarlo. No esperamos que nos entiendan pero, ¿quién pretende semejante despropósito? Somos el amigo sin invitación, la puerta sin cerrojo, la voz anónima de la calle. Nadie nos mandó llamar, pero aquí estamos, ocupando hojas en blanco y llenando espacios con garabatos de palabras.

16 abril 2013

Mi gozo en un Dry Martini

Parece que mi gozo nunca está donde tiene que estar. 
Menos mal que las malas ideas no saben nadar.
Ahh.. en momentos como este, colgaría mi rol desgastado y me echaría un copazo.
La gente dice que no al alcohol muy fácilmente. Por la tentación, será. 
Pero, ¿qué mejor compañía cuando no la quieres?
No te quitará el turno de palabra, escuchará cuanto le digas 
y no te juzgará por ello cuando termines. 
Tu copa es ese amigo neutral, ese compañero de viaje sin gasto adicional.
Quiero a mis amigos, pero hay días como hoy en los que me apetece estar a mi aire, 
sin listas de contactos, sin encuentros, sin nada. 
Solos, yo y mi bebida, absorbiendo ambos las cosas de la Vida.

14 abril 2013

Desensibilización progresiva


En Psiquiatría, la desensibilización progresiva es una técnica usada en pacientes con fobias. Por ejemplo, al individuo con vértigo se le expone a una sucesión de alturas diferentes, que aumentan progresivamente; al que le dan miedo los bichos, le harán meter la mano en un cubo con alguno dentro, luego dos, luego te metes entero... las clásicas barbaridades de loqueros. Porque si no me gusta ver un bicho, ¿cómo voy a tolerar meterme en un cubo lleno? Eso me pregunto yo. La razón por la que me acabo de acordar de esto es que, sin querer se me ocurrió que debería existir una terapia así para la Vida. No estamos preparados para más de la mitad de las cosas que suceden entre tú y yo. Nadie es capaz de decirte cómo resultarán, las buenas o las malas. Me dicen: "no sirve de nada que te lo explique, ya lo verás por ti misma". Pero qué clase de loca existencia es esta en la que tienes que ir actuando sobre la marcha, o sobre el presente.

26 febrero 2013

Así, en plan monólogo


El monólogo es el eufemismo utilizado como excusa para echarse un rollo, contar tu vida/penas, como quieras llamarlo. Y ya puestos a que todo el mundo que dice lo que piensa parece tener razón, la libertad de expresión y farándulas como esa, me he propuesto marcarme un monólogo como una campeona. (Me resulta bastante difícil escribir si pararme porque soy un poco maniática del formato y la ortografía, pero no es culpa mía sino de mis profesores de Primaria).

Creo que si escribo todo lo que estoy pensando podría frenar esa cháchara verborreica que no me deja respirar. Me paso todo el día hablando, con mi familia, en la facultad, con los profesores, por email, por teléfono, en persona, con los camareros de la cafetería, con el vecino que coge el ascensor conmigo... En clase, cuento lo que me pasa en casa y lo que hago en mi tiempo """libre"""; en casa, cuento lo que me pasa en la calle. No hay quien lo pare, una vez que empiezo no puedo parar. Contar, charlar, hablar a cualquier velocidad, con parsimonia (más bien pocas veces) o igual de rápido que estoy escribiendo ahora. ¿Silencio? No le veo utilidad fuera de las depresiones, los exámenes y las preguntas incómodas del tipo '¿te quieres casar conmigo?'. Encima, como en esta etapa de mi carrera estamos con asignaturas poco clínicas y de las que te exigen hacer trabajos escritos, la tasa de verborrea por minuto aumenta paradójicamente de forma exponencial. Creo que con el último que hice, de Farmacología, superé mi capacidad maxima. Porque tienes que debatir cómo repartir el trabajo, a quién asignar cada parte, juntarse para trabajar en grupo, preguntar dudas... Un maremoto de enlaces de páginas en inglés, wasikòsky o cualquier idioma incomprensible. En fin, que los trabajos me tienen loca de la cabeza.

Luego, después de un día que te deja K.O. rotundo llegas a casa, a tu remanso de paz y empieza la guerra. Que si mi hermana E. habla mucho demasiado y le van a poner un parte (que conste en acta su 'mal comportamiento'), mis padres con su rollo "los novios son malos" o "no hay dinero" o "búscate un novio con dinero", mi perro... ah no, espera, no tengo perro. Mi otra hermana preguntándome cómo se visten los presentadores de un teatrillo, yo enchufada al ordenador haciendo tres trabajos al mismo tiempo y de repente oyes: ¡Débora, corre! Voy al salón y resulta que mis padres me habían avisado porque en la tele salían dos ginecólogos habando del cáncer de endometrio. Ya sé que el cáncer no es algo despreciable, pero ¡yo quiero ser pediatra! Me siento incomprendida, voy a la nevera y cojo un bombón de chocolate. Me planteo si buscar el sustitutivo, pero me da que no; por el momento no creo que sea el momento de buscar el momento para tener un lío con nadie, al menos de momento. El chocolate sólo está muy bueno y no me da tantos problemas, salvo un poco de acné que gracias a mis años de Medicina y el remedio de mi vecina sé tratar. Al menos tengo mi cochecito, con el que puedo ir a donde quiera pero estos días son malos para desplazamientos, si quieres llenar el tanque ya puedes preparar un riñón y la mejor opción parece quedarse en casa con las pantuflas, los problemas, los trabajos y la familia.

Tampoco es que me queje de mi vida. Me encanta, me lo paso muy bien casi todos los días. Algunos en especial, en los que hay muchísimas risas, ayudan a mantener una autoestima astronómica. Mis amigos son lo mejor, la chispa, la guinda o lo que sea que pongas al pastelillo encima de todo. Con ellos te ríes, te ríes y te ríes de lo que es gracioso y de lo que no lo es. Están contigo en los bueno y, a lo malo le dan una patada. No sé qué tipo de vida tendría sin mis amigos, esos medicuchos que en nada serán conmigo médicos de verdad (¡ay que miedo!). Tengo muy claro que el que mira hacia otro lado cuando tú pasas, no conoce la amistad. Y me da lástima. Porque cuando tienes un amigo, te conviertes en una persona mejor y dejas de ver barreras donde no las hay y dejas de girar la cara cuando pasa a tu lado alguien con quien peleaste una vez. Hay vida después de las peleas.

Una cosa que sí me trastorna un poco es no poder viajar todo lo que quiero. Me dicen que no es el momento, y lo sé. Me dicen que ahora toca estudiar, que hay luz al final del túnel. Pero para mí, si no es el túnel que une Francia con Inglaterra, me da un poco igual si estoy cerca de la luz o no. Con mochila o con maleta no importa, pero con mapa. Confío en que algún día pueda tachar de mi lista todos los sitios que me quedan por ver, aunque es una lista un tanto larga y que además, acaba en puntos suspensivos. No quiero una casa más grande, ni un móvil más caro, ni ropa más a la última. De hecho, cuando parece que uso ropa nueva se trata de cosas que le quito a mis hermanas. Las cosas materiales no me dan seguridad y tienen poca importancia para mí, son el medio para concretar fiestas, trabajos, pero en sí el hecho de poseer no es algo que despierte en mí ninguna satisfacción ni sensación de poder/tener. Pero los viajes... ayy. Los que me quedan por hacer y los que he hecho, esa gente tan estupenda que he conocido aquí y allí. Me acuerdo más de ellos de lo que podrían imaginar. Pero claro, esta son la clase de cosas que no les dices nunca, sino que las escribes en un blog o te las callas. 

Podría seguir escribiendo muchos párrafos como estos. Pero no conviene darte tanta información acerca de mí porque podrías llegar a conocerme y entonces, darte cuenta de que estoy medio loca de verdad. Deja que quede algo por contar, si es que acaso lo hay... para que quede entre tú y yo, la excusa para un café o a saber qué.

06 diciembre 2012

Con otros ojos

 
A veces me gustaría mirar directamente en las personas con otras lentes y a través de ellos averiguar, qué se esconde en las profundidades de su retina. Ver lo que hay en su fondo y más allá, por detrás de la vía óptica. Acomodarme en sus dioptrías y hacer acrobacias con sus ejes. Pero no ha de encontrarse todo esto tras una lente sesgada. Sólo es para aquellos capaces de enfocar correctamente sin fatiga. Y es tan fácil perder el punto focal que al final dudamos de si lo que conocemos es real o virtual. Más de una vez me gustaría mirar en los ojos de los demás y saber qué hay allí. Pero es inútil porque no se ve con los ojos y una mirada entre tú y yo no basta para conocerte. 

25 noviembre 2012

Veleta

Hacia dónde giras pequeña veleta. En cuanto te miro, huyes. Cambias de dirección con cualquier silbido del aire, como si volaras sin alas. Qué grande debes sentirte por encima de todos, apuntando hacia tu propio norte, en el Norte de donde quiera eso que esté. Y sin embargo, qué yermo debes creerte para bailar al son de todos los demás, esperando cada día el torbellino que despierte en ti tu propio tú, el rayo que te electrifique de punta a punta. Qué necios seríamos nosotros si viviéramos como tú, veleta. Sin duda eso de girar al ritmo de los demás es algo que sólo se permiten los enamorados. Por eso guardan para ellos los alisios su susurro de amor que sabe a besos. El resto de los mortales nos agitamos con el movimiento de las corrientes y creemos persistir, jugando a esquivar las bocanadas de la vida. Pero no es así, verdad pequeña veleta. No hay mucha diferencia entre tú y yo. Ambos contemplamos pasar los soles y las lunas por igual, vivimos aferrados a lo que encontramos a mano y nos sostenemos... como podemos, con todas nuestras fuerzas entre tanto bamboleo.