21 marzo 2021

Secretos bien guardados

Muchos cambios. Estamos en un momento de máxima creatividad. Ahora que pasamos más tiempo dentro de casa se hace inevitable mirar las 4 paredes que nos contienen. A mí personalmente me encanta la decoración, disfruto mucho con los detalles. Unas flores aquí, una cortina más grande, una vela de vainilla. No solo me entretiene sino que me da paz mental y espiritual. Con algunos cambios la casa se siente más despejada y se nota porque hasta el aire fluye de manera más fácil. 

No solo yo ando haciendo cambios, mis padres también se han apuntado a las reformas. Ahora mismo están en medio de la renovación de la cocina. Ya era hora después de casi 35 años. Y ahí fue nuestro último descubrimiento. Resulta que al quitar los viejos azulejos de la cocina encontraron este grabado tan artístico en el cemento.

Quién sería. Por qué lo haría. En qué momento decidiría quien fuera poner el 💘 ahí durante la construcción del edificio. Lo grabaría para sí o con la finalidad de que alguien lo encontrara, como nosotros ahora. Tantas dudas por resolver que quedarán entre tú y yo, en el misterio.

Me gusta esta imagen. Porque por sí sola cuenta una historia. Una cosa te digo: para mí esto demuestra que el Amor puede estar en cualquier parte. Donde menos te lo esperas. 


¡Feliz y romántica semana!

08 marzo 2021

El mes largo

Tercer propósito para el Año Nuevo, 2021.
Morderme la lengua un ratito y tener (más) paciencia. 

Para mí Marzo siempre ha sido "el mes largo". Es que mira que es pesado. 31 días. 5 semanas. Un mes gris, sin sol y a veces sin lluvia, que ni fu ni fa y encima, de ahora en adelante, el recordatorio del inicio de la pandemia por COVID19.  No te puedo dar más motivos para odiarlo. 

Lo único que me protege de la depre-Marzo es esta santa-paciencia que yo tengo. Ojalá también supiera aplicarla a la hora de hablar y no pareciera todo el rato que tengo el botón del filtro verborreico estropeado. Yo soy de hablar hasta debajo del agua, pero literal. Cuando tengo una mínima idea fugaz en mi cabeza, me pica por dentro hasta que la suelto. Por eso tengo un blog sin puntos finales entre tú y yo, bla, bla, bla... Venga, este mes toca morderse la lengua un ratito y asumir que no siempre callar implica otorgar. A veces es simplemente un acto de valentía y de santa-paciencia. 

Feliz eterno mes de mier... Marzo.

28 febrero 2021

Reflejo: La historia de un espejo

Esta es la historia de un espejo: una idea genial para un espacio difícil. 

Desde el confinamiento del año pasado supe que poder viajar de nuevo se haría rogar. Así que mientras me metía, manos a la obra, con la renovación de mi dormitorio se me ocurrió buscar algún artículo que evocara todo eso. Viajes, campiña, luz. Me puse a hojear revistas, muchos blogs y webs de decoración hasta que encontré lo que estaba necesitando. En este momento es lo máximo en decoración: el espejo-ventana

Lo interesante del espejo era que fuera de unas dimensiones moderadas. Quería que además de reflejar la habitación y hacerla parecer másssssss grande, hiciera efecto cristalera y pareciera una puerta que se puede cruzar. De esta manea podría decorar ese espacio muerto al fondo de la habitación donde todas las demás ideas habían fracasado por falta de luz. 

Así empezó mi aventura...


Agosto 2020

Solo había en todo Gran Canaria una tienda que tuviera el modelo de espejo que quería. Así que fui directa allí tan contenta. No lo tenían en la exposición de la tienda porque solo lo traen bajo pedido. Pues yo me pedí uno, con transporte a domicilio, y me desentendí por completo pensado que tardaría unas cuantas semanas y pronto lo tendría en casa. Ja...


Octubre 2020

Al volver de vacaciones aún no sabía nada del pedido, así que llamé a Atención al Cliente y un francés chapurreando español me dijo que el espejo "había salido del almacén" de Marsella pero en algún lugar se había perdido y no había conseguido llegar a la tienda de Las Palmas. Ni idea de cómo puede perderse un objeto que pesa más de 20 Kg y mide 165 cm de alto. Se ofrecieron a hacer devolución o enviar otro espejo. Y, por supuesto, lo volví a pedir. 


Noviembre 2020 

Me avisan de que llegó por fin el espejo 👏👏 El transportista me llamó un día para concretar la hora de entrega y le dije entonces que el día señalado estaría en casa hasta las 12:30h (porque a las 13h tenía que estar en mi trabajo) y él me dijo que "sólo podía entregarlo a partir de las 14h porque antes tenía que hacer reparto al Hospital Dr. Negrín". Le dije que no había problema, porque a partir de las 14h estaba mi novio en casa. ¡Genial!

El día señalado el chico me llama exactamente a las 13h, justo cuando le había dicho que NO había nadie en casa. Le repetí la información que habíamos acordado pero se hizo el sueco, me dijo que ya ese día no podía hacer la entrega y que "ya me llamarían"... La verdad es que nadie me llamó. Pasó una semana y traté de contactar telefónicamente con la empresa en múltiples ocasiones pero nadie me contestó nunca. 

Esta vez llamé a la tienda y ellos averiguaron por medio de la empresa de transportes que el espejo se había roto y lo habían devuelto. No me avisaron de nada. Yo al borde del colapso. ¿Qué hice? Pues hacer gala de mi paciencia y... ¡pedir otro! Así fue, hice el 3º encargo del mismo espejo pero esta vez pedí que me lo enviaran a la tienda. Quería verificar que llegaba intacto antes de pensar cómo podía llevármelo luego a casa. Ya me buscaría la vida. 

Me dijeron que con la campaña de Navidad, tardaría... y que lo enviarían a partir de Enero. 


Enero 2021

Sin ton ni son me llega un correo de la tienda con el siguiente mensaje: "La entrega estaba prevista a partir del 20/01/2021. Debido a un retraso de abastecimiento de estas referencias, sentimos no poder respetar esta fecha. En efecto estas referencias estarán disponibles en nuestro almacén a partir del 07/03/2021". Pues eso, 😭 que tenía que esperar a que me lo enviaran a partir de marzo... ¡¡marzo!! 


Febrero 2021

Ocurre un milagro. Me avisan por correo electrónico: ¡¡el espejo ya está aquí!! 😍 Ya puedo pasar a recogerlo. Pero, ¿cómo recojo un espejo de 26 Kg de peso? Se me ocurrió llamar a mi padre, que trabaja en una empresa de logística en Tenerife, y preguntarle si conocía a alguien de Las Palmas que me pudiera ayudar o que tuviera un camión grande. Me puso en contacto con un compañero que fue como un rayo a la tienda a echar un vistazo al espejo, quería saber las dimensiones para plantear cómo había que trasladarlo. La jefa de la tienda me llamó para avisarme de que estaba allí y le pedí que revisaran juntos el espejo. Si estaba intacto, nos lo llevaríamos otro día. 

Yo estaba trabajando así que ya no supe más hasta que el transportista me llamó al cabo de un rato y me dijo lo peor. 

No se habían atrevido a abrir la caja del espejo y además, estaba preocupado porque lo tenían en su almacén con otras cajas encima. Yo pensé: "pues nada, este espejo estará para la porra también...". Pero había una oportunidad para la esperanza, la jefa de la tienda nos permitía abrirlo si el transportista iba con una segunda persona para ayudarle con el traslado. 

Entonces quedé con él para ir a la tienda a retirarlo el sábado a primera hora. Así me vi, un sábado por la mañana, montada en un camión verde que traqueteaba despacito pero con buen ritmo. Llegamos a la tienda puntuales: a las 10h con la verja negra aún a medio subir. Según nos vieron, nos atendieron. Nos acompañaron al almacén, abrimos la caja por un lado y vimos que venía perfectamente embalado. No había daños. Entre el muchacho y yo cargamos, con mucho amor, con el bulto. Me subí a la plataforma del camión y lo colocamos muy suavemente en el suelo. No sé quién sudaba más, si él o yo. 

Con mucha paciencia, de esa que tengo yo, llegamos a casa. Allí estaba esperándonos mi novio, saliente de guardia, listo para hacer lo suyo: ayudar a cargar con el capricho más grande de su mujer. Anda que él no tiene paciencia ni nada... Tuvieron que salvar un tramo de escaleras, un ascensor estrecho y luego un desembalaje cauteloso. Así fue cómo el espejo-ventana llegó a su sitio. 

No suspiramos hasta el final. Como si al hacerlo se liberara la tensión de tantos meses. Fue la relajación tras pensar las mil y una maneras en que podía romperse. Pero no lo hizo. Ahora no puedo quitarle los ojos de encima. Me tiene enamorada. Disfruto cada día observando los contraluces que me deja ver y soñando con lo que queda oculto en su reflejo. 
Gracias a los que lo hicieron posible en cada etapa.
Gracias a Maison du monde.  




13 febrero 2021

Mujeres rotas

Esta semana ha sido un poco más dura que las anteriores. En la consulta de Medicina de Familia algunos casos requieren más tiempo, más llamadas y más trabajo. A veces también necesitamos la intervención de otros profesionales como un trabajador social. Nunca está de más que nos saquen de la medicina de libro y nos devuelvan a la tierra donde habitamos. Ese lugar en el que uno es simplemente... lo que le dejan ser

Este miércoles por la tarde me encontraba trabajando en mi consulta, como de costumbre. Sobre las 5 de la tarde terminaba el último bloque de citas telefónicas y me dirigía a la puerta para comprobar si tenía algún paciente esperando por mí. Lo intuía porque se oían voces suaves en el pasillo, entretenidas en una conversación trivial seguramente. 
Al abrir la puerta para pasar lista me llevé una sorpresa. 
Había dos mujeres jóvenes. A una la conocía, a la otra no. Una tenía 18 años, la otra estaría en sus 30. Juraría que no se conocían entre ellas pero eso no era impedimento para entablar una agradable charla durante la espera y encajar algunas risas. 
La primera en pasar, por el orden de lista, fue la mayor de ellas. Cuando se sentó en la silla de consulta, su cara cambió y sus ojos risueños dieron paso a un mar de lágrimas a punto de derramarse. No la conocía pero sospechaba que algo no iba bien. Un vistazo breve a la lista de antecedentes personales me dejaba sin pistas: es una chica que no suele acudir a consulta. De todos modos ella enseguida dejó claro el objetivo de su visita: deseaba tener cita con un psicólogo que "le arreglara la cabeza". Su tono de voz pasó de suave a enfadado, luego exigente y por último apocado, mientras exigía que el sistema le ayudara. Nos confesó que era víctima de violencia doméstica (psicológica, física e intuyo que de otro tipo) por parte de su actual pareja, que además es el padre de sus dos hijos, desde hacía años. No tenía a dónde ir. Sin ayuda de padres u otros familiares tampoco se planteaba irse de casa. La solución que ella estaba esperando de nosotros era una terapia para "arreglarla" y que no sufriera cuando su pareja la sometía a todo tipo de maltrato. El único motivo por el que había venido al centro de salud era porque él había desaparecido hacía 5 días de casa, seguramente porque estaría con otra mujer.  

Estuve un buen rato con ella aunque no quería hablar mucho. Dejé que las lágrimas se le rebosaran mientras le explicaba qué opciones tenía y qué podía obtener con ellas. Cuando se marchó no me quedó claro qué haría ahora que había dado este paso.

La siguiente paciente era la chica más joven. Su caso ya lo conocía bien. Según me había contado en la consulta anterior, con sus 18 años recién cumplidos había denunciado a su padre por maltrato físico hacia ella y su madre. Ahora él tenía una orden de alejamiento. Es una chica muy madura, buena estudiante, más bien introvertida. Ella no ha gastado ni una de sus lágrimas en la consulta. También acudió en su momento buscando ayuda psicológica para poder afrontar la situación. Era muy estresante para ella saber que su madre había perdonado a su padre, que mantenían contacto telefónico a pesar de la orden de alejamiento y que deseaban volver a estar juntos porque "su madre sin su padre no era nadie", tal como ella misma le había dicho. Tenía pesadillas todas las noches, soñaba con que su padre entraba en casa, y en su habitación, sin permiso. Esa tarde la cité solo para vernos, hablar y corroborar que en casa estaba todo en orden. Que ella estaba en orden. 

Conocía ya las herramientas disponibles para las mujeres maltratadas porque ya había tenido que usar esos recursos. Había acudido a un psicólogo. Esa tarde compartió conmigo lo contenta que estaba porque había tenido buenas notas en sus estudios "a pesar de todo". 
Cuando abandonó la consulta y cerró la puerta tras de sí tuve que hacer un descanso. Aunque sea unos minutos para poder respirar. Abrí puerta y ventana para que fluyera la corriente y se llevara el aire pesado que se había quedado allí dentro. 

Me pareció de lo más interesante que estas dos personas tan especiales, fuertes y luchadoras, hubieran acabado sentadas por fuera de mi consulta. Mostrándose, una a la otra, la fachada de protección que había creado, mientras charlaban sobre trivialidades.
Las vi tan frágiles y, a la vez, invencibles.


- o -

El DEMA es un servicio de atención inmediata para mujeres víctimas de violencia, disponible en todas las Islas Canarias, durante las 24 horas del día, todos los días de año.

07 febrero 2021

Poniendo codos

Segundo propósito para el Año Nuevo, 2021
Estudiar duro, para mí, por el placer de estudiar.

Este mes hay un evento importante: es el 36 Congreso Nacional de la SEME (Sociedad Española de Medicina Estética) y este año se celebra, de forma extraordinaria, íntegramente virtual. Así que toca cargar baterías, buscar auriculares y ajustarse las gafas. "Un médico no deja nunca de estudiar", ya me lo advirtieron al principio. Y así ha sido entre tú y yo

Puedo decirte que después de una carrera, un MIR, una especialidad y un Máster, estudiar es parte de mi vida. Incluso ahora que soy tutora de otros médicos, tengo un estímulo mayor aún para no dejarlo. Lo que ha cambiado durante esta evolución personal es el ánimo de recibo. No es igual cuando te imponen los profesores de la universidad un objetivo de estudio al que tú no le encuentras ningún sentido, a que seas tú mismo quien marque el ritmo de estudio y las metas. Dicen que la información es poder. No. El conocimiento es poder. Por eso no pienso dejarlo. Por eso cada vez estudio más, para mí, por el gusto de saber. 
También por el placer de ser la que más controla de la sala... 
No hay que dejar de alimentar nunca el ego. Saca pecho! 😉

31 enero 2021

Soldado de invierno

 Así se despide el mes de Enero mientras seguimos avanzando en el duro invierno. 

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El primer mes del año siempre es algo trágico. Hace frío, hay poca luz. Ni la marmota quiere salir. Lo más apetecible es pasarte el día haciendo la croqueta. Pero tampoco es cuestión. Hay batallas que debemos seguir peleando para que la guerra (con el frío) no acabe con nosotros. También es época de ausencias en el trabajo: por algunos que aún tienen días libres y por otros que empiezan con la típica tos con mocos, que este año es sospecha de COVID19 (con su típica PCR que después sale negativa y como mínimo un par de días en aislamiento). Por una o por otra, son frecuentes los "ajustes" del planning, lo doblajes sorpresa y repartos de pacientes como boletos del bingo. Una sola cosa puedo decir: es el primer invierno que no empiezo el año con fiebre así que parece que las mascarillas funcionan. Eso o mi vida social está tan muerta que no la revive ni una descarga de 200 Julios. Para no cambiar de tema, me he acordado que mi cuenta de tripadvisor hace casi un año que no se toca: ni recomendaciones de restaurantes, ni críticas de hoteles, ni referencias de lugares de ocio. Perdidas todas mis estrellitas de experta en hoteles y colaboradora sénior. Ay, cómo echo de menos aquellos tiempos en que llegaba el viernes y salía del trabajo rodando una maleta, camino del aeropuerto. Ahora llega el viernes y más de lo mismo, fase 3. Con eso te digo todo.

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Habrá que suspirarlo y superarlo. Viajar y "vivir" todavía no es posible. Al menos tal y como lo recordamos de nuestra "vida anterior" (a la COVID19). Dudo que podamos o volvamos. Te has planteado que en ningún momento de nuestra Historia del Mundo los cambios nos han llevado a "volver" a un estado anterior. Siempre se ha ido hacia algo diferente. Hacia delante. Así que te digo una cosa entre tú y yo, cuando salgamos de esta, todo va a ser diferente. Seguramente el Mundo estará ahí esperándonos, pero de otra manera. Habrá que reinventarse para seguir adelante. 

26 enero 2021

¿Vamos a hablar de esto?

Me topé con este mensaje la otra noche al salir del Centro de Salud.
Apareció en una recta, en una carretera bien visible, frente a una guardería.
Me pareció tan chocante que tuve que dar la vuelta en la rotonda para pasar a verlo una vez más. Incrédula de mí. Era reciente, lo sé porque paso por ahí cada día. Ingenua de mí. La gente que vive por la zona es la que yo atiendo en mi consulta cada día.
Para el que no viva en Canarias, ha de saber que nos encontramos en un punto geográficamente estratégico que supone la clave de entrada hacia Europa. Favorecidos por un clima benévolo y unas costas accesibles, somos inevitablemente uno de esos lugares que uno podría soñar para dar el salto al continente. La triste realidad es que recientemente y cada vez más, hay un flujo constante de migrantes cuyo objetivo no es permanecer en estas islas pero que se ven forzosamente varados aquí. En nuestro entorno, abierto y generoso, siempre hemos tenido la puerta abierta al viajero. Siempre hemos sido sitio de paso. Lo dice nuestra Historia.

 ¿¡Y ahora me vienen con esto!? 

Pues me preocupé. Cuando leí ese mensaje me vinieron a la cabeza flashes del Black Live Matters (BLM) y de agresiones callejeras. Supuse que este mal sentir podía ser fruto de las malas condiciones económicas, del panorama nefasto que tenemos de frente en el que las familias hacen estragos para vivir contando euros. Supuse que sería el miedo a que alguien, sea quien fuere, pueda venir a quitarnos lo poco que nos queda. Me dije que no podía ser real, que nosotros siempre hemos sido un pueblo tolerante y simplón. Tan bueno a veces, que parecemos bobos. No puedo creer que entre tú y yo vayamos a dejar crecer la semilla del rechazo y del odio. Espero que no. Por nuestro bien. 

Cuando salí del shock arranqué el coche. Mientras, me planteaba que bien podría tratarse de algún mensaje escrito por algún inconsciente. Seguro. De camino a casa iba escuchando el programa de la radio del momento. Esa tarde la pregunta que lanzaban al público era "¿cuál había sido tu última acción solidaria?" y uno a uno se escuchaban los mensajes de los oyentes contando que habían ayudado a un tal fulano, que habían cuidado a una familia de gatitos, que habían hecho un regalo desinteresado a un tal mengano, alguien había devuelto una cartera perdida...

Así que, para cuando aparqué el coche, ya no sabía si tenía que seguir preocupada o guardar una gota de esperanza para esta gente con la que comparto un trozo de tierra en medio del océano. Espero que el tiempo me de un poquito más de fe en todo lo bueno que podemos ofrecer. 

21 enero 2021

Aventuras de ultramar

Liset, o "la Liseta" como la llamaban de niña, había abandonado Cuba hacía más de 20 años. Nunca había tenido especial nostalgia del lugar donde se había criado. Ni de aquellas personas con las que compartió años. No. La Liseta era una mujer de mirar hacia delante. Por eso se vino de Cuba y se instaló en Gran Canaria, donde trabaja de interina en casa de una señora mayor a la que cuida de lunes a sábado. Los domingos son sus únicos días libres y los pasa con su novio. Sí. La Liseta con casi 60 años tiene un novio desde hace casi 3. Ella dice que vive tranquila desde que consiguió el pasaporte español y lo que Dios le ha dado en esta vida, mucho o poco, es un regalo. Amén.

Yo la conozco desde el año pasado y a lo largo de los últimos meses nos hemos visto con relativa frecuencia. Cada vez es igual: ella acude por sus controles de salud y yo trato de animarla porque cada vez la veo más gris. El día que por fin me contó el origen de su pesar yo era todo oídos. 

Según me explicó, mucho antes de venir a España y siendo muy joven, en Cuba se casó con un muchacho conocido por su familia. Ella no le quería, pero se sentía protegida por el hecho de estar en matrimonio. Tenían un hogar y ella... era joven. Pensaba que no podía poner restricciones a su marido y lo más natural en aquel momento era permitir que tuviera su libertad. Sabía que veía a otras mujeres y a veces pasaba periodos largos fuera de casa, días enteros. La Liseta trabajaba de profesora en aquella época, en un colegio que le quedaba cerca de casa, y siempre tuvo entereza para hacer oídos sordos cuando algunos compañeros del trabajo le daban pistas sobre los hábitos nocturnos de su marido. Ella ya lo sabía. 

La Liseta no pudo tener hijos así que cuando su hermana del alma tuvo una niña, enseguida creó un vínculo muy especial con ella. Pasó mucho tiempo con la pequeña, le enseñó muchas cosas útiles para su vida. Aunque había lecciones que primero debía aprender ella. A medida que su sobrina fue creciendo, su matrimonio fue menguando. Ella sentía que su marido ya estaba cansado de ella. Tomaba más alcohol de la cuenta. Pasaba periodos más largos fuera de casa y cuando regresaba, discutían. Su sobrina fue testigo del duro proceso. 

Entonces sucedió algo inesperado. El marido de la Liseta, anegado de alcohol, acabó con el coche patas arriba en medio de la carretera en un tremendo accidente mortal. Ese fue el punto de inflexión para la Liseta y así fue cómo decidió dar un cambio a su vida. Se vino a Gran Canaria, se buscó un trabajo y un novio formal. 

Hace unos años su sobrina la llamó para que asistiera a su boda en Cuba. Había encontrado un hombre que la quería y quería hacerla feliz. La Liseta echó mano de todos sus ahorros y compró los mejores regalos que pudo encontrar. Volvió cargada de ilusión pero cuando llegó allí sintió una terrible decepción. Al conocer al futuro marido no vio sino un reflejo del suyo. La misma palabrería dulzona con la que la había engatusado a ella. Supo entonces que el matrimonio de su sobrina sería un fracaso. Desde entonces vive con la agonía de pensar que ha sido un mal ejemplo para su querida sobrina. 

El tiempo le dio la razón. 

Poco después de la boda, su sobrina se quedó embarazada: una niña. Lo perturbador del asunto es que el marido de ella iba a ser padre, con otra mujer, al mismo tiempo: un niño. La sobrina de la Liseta recogió lo que le quedaba de dignidad y se vino a España. Tuvo a la niña sola. El marido apareció después. Durante una semana estuvo soltando sus ideas de triunfador, habló de mudarse a Miami y vivir su sueño con esa otra familia. Con las mismas se marchó. Ahora es padre de 3 niños. Su única hija la tiene aquí, a un océano de distancia. 

La Liseta se puso triste cuando me contó la historia y yo ya no podía estar más enganchada. Le daría un "¡bravo!" por haber luchado por el interés de la familia y haber sabido alejar a las personas tóxicas de su camino. Pero ella se sentía culpable porque al final su sobrina había elegido un mal hombre, y ahora estaba sola, con una niña que no conocía a su padre. Le dije: "sé que esto te va a sorprender, pero todo lo que le ha pasado a tu sobrina ha sido solo decisión suya". No podemos vivir esclavos de las decisiones que toman otras personas, aunque nos parezca que repiten nuestros errores. Vivir es pasar constantemente por el ensayo-error. Hasta que sale bien. 

Le di un pañuelo a la Liseta, se seco las lágrimas.
Me dio las gracias y nos abrazamos con la mirada. 

06 enero 2021

Punto y aparte

Primer propósito para el Año Nuevo, 2021
Tomar consciencia de todo lo que ya tengo.

A lo mejor tú también has llegado ya a la misma conclusión que yo: que nuestro trabajo, nuestra pareja o el dinero que tengamos en la cuenta corriente no define quiénes somos. En ese caso también cabría pensar que las pertenencias que tenemos en casa tampoco lo hacen si bien es verdad que nos encanta recopilar un sinfín de recuerdos, como un eco del pasado que fue... ¿mejor?

En estos días que andamos guardando los adornos de Navidad en su caja, metiendo el árbol en el trastero y los regalos... ¡donde quepan! me pregunto si somos conscientes de todo lo que tenemos. Porque, si no somos capaces de acordarnos de todo lo que tenemos guardado en los cajones de casa, cómo vamos a darnos cuenta de lo valioso que tenemos entre tú y yo

Este año, que tiene la obligación moral de ser mejor que su predecesor 2020, ha comenzado para mí como una hoja en blanco. Ya no tengo proyectos académicos mayores, ya trabajo de lo que quería donde quería, mi familia está bien (a Dios, gracias). Qué más puedo pedir(me). Solo puedo estar tremendamente agradecida por estas cosas sencillas o que, al menos, hacen la vida sencilla.

Como no se me ocurre ninguna inquietud más por el momento, creo que empezaré haciendo algo de limpieza (interior y doméstica) porque siempre ayuda conocer nuestras fortalezas para darnos cuenta de lo que nos queda por andar y aprender. Y allá iré. A lo desconocido, a lo oscuro, a los miedos.  

Feliz semana, feliz vuelta a la normalidad, feliz año.

15 diciembre 2020

Entre amigas

Aunque Olivia tenía 2 hermanas prefería contarle todo a su mejor amiga. 
Y ese mensaje que su novio le había escrito tenía que enseñárselo sin falta.
Así las encontré a ambas al llegar al centro: sentadas en el bordillo de la acera, muy juntas. Estaban mirando el móvil cuando me bajé del coche. Tuve que poner orden a todo el jaleo de bolsas que llevaba en el maletero y en aquel momento pude escuchar lo que compartían. 

- Mira lo que me pone… - decía Olivia.
- A ver - su amiga ponía toda su atención, arrimándose un poco más.
- Dice “nena, estábamos bien juntos pero ahora me siento un poco agobiado con todo esto” y pone “es mejor que no nos veamos más, pa darnos un tiempo” y “tengo que pensar”. ¿¡Cómo te quedas!? Yo flipo... en serio.
- Eso es una chorrada, ¿un tiempo para qué? Seguro que está con otra.
- Qué dices. - Olivia no quería creerlo.
- Cuando se ponen así es que está con otra.
- No lo veo. Está así desde que lo echaron del trabajo, lleva un tiempo más raro… pero todas las parejas tienen fases, tía. - Olivia negaba en rotundo.
- Ya, pero lo que no se encuentra en casa se busca fuera.
- A ver yo lo reconozco, que también tengo lo mío: todo el día trabajando en el centro, cuando llego a casa estoy reventada y encima tengo que cuidar del niño que tiene 5 años y no para… cuando llego al sillón, lo único que quiero es tomarme el tranquilizante y acostarme a dormir. - suspiraba en profundo, como de alivio.
- Tía, destrábate. No es culpa tuya, el que se lo pierde es él.
- Tú qué dices: ¿Lo llamo? - Olivia buscaba a la desesperada alguna idea.
- No.
- ¿Le mando un audio? - estaba desesperada.
- No, déjalo así… Si está con otra, que le aproveche. Si no, deja de agobiarlo y que se lo piense bien. Tú vales mil, ese no estaba pa ti.
- ¿Pero qué le pongo? - muy desesperada.
- Trae para acá…
- Ay, gracias tía.

Cerré el maletero, cargada de bolsas, y di al botoncito del mando que cerraba el coche mientras caminaba por la acera camino de la puerta del Centro de Salud. La verdad es que me quedé pensando después en qué respuesta se le habría ocurrido a aquella amiga para el que, intuyo, ya era otro desdichado ex-novio más. 

Con todo, me gustó pensar que, a pesar de todo lo que ha agitado este año 2020, el Mundo sigue siendo el Mundo gracias al corazón, que lo hace girar siempre. El que da Amor lo recibe de vuelta. Aunque no siempre de la misma persona. 


¡Feliz semana!

09 diciembre 2020

Cien postales

Fran dio con la caja de postales de los abuelos haciendo limpieza. 
Estaba vaciando unos cajones llenos de adornos de navidad y allí, detrás del tensiómetro, encontró la lata donde guardaba las postales de los abuelos. Desde que era niño recuerda cómo su abuelo, que trabajaba en Correos, se encargaba de que le llegara una postal de Navidad. No porque vivieran lejos, sino por la ilusión de Fran al recibir correspondencia. La postal llegaba siempre la semana de Navidad. Algunos años tenía música y luces, otras una acuarela famosa. Un año llegó una con la receta del bizcocho de la abuela. 

Su madre decía que era una tradición ridícula y que más valía que la ayudaran a pagar los materiales del colegio o el uniforme. Lo de verse solo un par de veces al año con sus padres nunca llegó a superarlo y por eso tenían una relación tan vacía. Fran, sin embargo, adoraba a sus abuelos y los relacionaba con la Navidad. Cada encuentro era especial, esas postales eran un granito de cariño, sellado y certificado. Su madre las hubiese tirado pero él siempre se resistió a hacerlo. Las guardaba en esa lata grande y oxidada de chocolates Cadbury. 

El año pasado, cuando las postales dejaron de llegar, Fran ni se dio cuenta. Estaba estudiando 1º de Medicina en Salamanca y no volvió a casa por Navidad. Prefirió quedarse allí… estudiando. En realidad, todo fue porque había conocido a la guapa Ana en la facultad y ella enseguida le había invitado a pasar la fiesta señalada en la casa de sus padres. Partieron juntos el fin de año universitario y después siguieron celebrando muchos más momentos entre los dos. 

Los abuelos de Fran tuvieron un accidente de tráfico en 2019 y por eso dejaron de llegar las cartas. Su madre no se lo había contado entonces porque sabía que se preocuparía y podía desconcentrarse de sus estudios. Justo ahora, cuando iba por el buen camino. Meses más tarde, cuando su madre le explicó lo que había ocurrido a Fran, él no supo si sería capaz de perdonárselo. 

Estos días de fiesta, Fran vuelve a sacar el árbol de Navidad en su escueto piso de estudiante en Salamanca. Tiene pinta de que lo va a tener complicado para regresar a casa este año. Tampoco sabe bien qué le espera cuando se reencuentre con su madre, si será otra vez el vacío. Así que se aferra a la lata oxidada y pasea la vista y las lágrimas por sus postales. 

Mientras tanto, su madre sentada en su cocina de Las Palmas, arrepentida, se enfrenta a una postal de Navidad que esta vez no piensa dejar vacía. Una o cien… ¡las que hagan falta!


02 diciembre 2020

Entre sus brazos

El mayor sueño de Delia se vino a cumplir este año 2020. 
Al fin su hijo Jorge había sido padre. Después de un parto casi tan largo como una vida, había llegado al mundo una niñita pequeña y pecosa a la que llamaron Lucía. Desde ese momento el corazón de Delia le pertenecía. 

Suspiraba cada día por verla crecer, poder comprarle ropa y juguetes. Que no le falte de nada. Cada día mira sus fotos preguntándose si no es la cosa más bonita que haya visto. Está enamorada de esa niña tan preciosa. Y a la vez se acordaba tanto de cuando ella misma había sido madre y había fantaseado con tener una niña. Pero el destino quiso que tuviera solo a Jorge como único fruto de un matrimonio roto. Él los había abandonado un triste mes de diciembre. 

Por suerte, su hijo Jorge no había salido a su padre. Creció feliz, era un niño muy estudioso y cuando hubo que elegir carrera, eligió la psicología. Siempre fue muy divertido, de esa clase de persona que sabe mostrarte la luz cuando estás perdido. A Delia siempre la ayudó poder contar con él. Pero un buen día, arrastró una maleta hasta la puerta diciendo que “salía a buscar su futuro”. Nunca prometió que volvería. Luego conoció a su mujer en Hamburgo: una chica alemana tan graciosa y abierta como él. 

Ahí es donde viven, ahora junto a la pequeña Lucía. Luz de sus vidas. 

Después de todo, Delia lamenta que su nieta haya nacido este año. Ella vive en la calle que hay detrás de este Centro de Salud, a un paso de la farmacia. Con todo esto del COVID aún no ha podido ir a visitar a su hijo a Alemania porque, además, es paciente de riesgo. Así que no hay día que no se asome a la ventana esperando volver a ver aviones pasar o imágenes de aeropuertos otra vez llenos de vida en las noticias. 

Delia tiene ya varias bolsas de regalo guardadas, la maleta en la puerta y el alma en vilo, esperando. Todo para cuando se puedan volver a ver y pueda, por fin, tener a la pequeña Lucía entre sus brazos.

15 noviembre 2020

Un café desparramado

Así resumiría este fatídico año 2020, con mi último café: amargo y desparramado. 

En las fechas que rondamos se respira un aire entre seco y extraño. Por una parte se siente esta pesadez calmosa que dejó tras de sí la segunda ola de COVID19 que tuvimos en verano y, por otra, la agitación de unas navidades apresuradas que se anticipan a la vuelta de la esquina por miedo a un nuevo confinamiento. No hay forma de encontrar el equilibrio y eso me pone de mal humor. 

No se puede ir muy lejos y cuando vas por la calle ves demasiadas persianas echadas y carteles de "cerrado" que conlleva que la gente se deprima y acabe amontonada en los mismos sitios de siempre: los centros comerciales. Justo lo que hay que evitar. Ante esto, y para llevar la contraria como siempre, he optado por echarme a la calle a descubrir. Manos a los bolsillos y ojos abiertos. 

Para mi dicha, mi búsqueda ha dado resultado. 

Resulta que el otro día, con la poca batería que me quedaba en el móvil, localicé una de esas cafeterías -superviviente, de las que aún quedan abiertas por la zona centro y elegí sentarme exactamente en la misma mesa desde donde estoy escribiéndote estas palabras. Te encantaría. Lo sé porque a mí me encanta. 

Parece una broma de esta ciudad que sigue haciéndome guiños para que me quede para siempre. Ahí, a un paso de la playa hay un local tan poco común y tan pintoresco que parece sacado del mismo París. Con sus cómodos sillones estampados que no pegan ni con cola, sus sillas de madera, sus cuadros clásicos, un par de lámparas de araña y un hilo musical con notas suaves, lejanas. Ideal para mis pensamientos, para esos días en los que no soy médico, ni hija, ni pareja ni amiga. No hay nadie más, solo yo. Lo más irónico es que es el sitio perfecto para mi café porque se trata de La Cafetera.

Se podría decir que este rincón me salvó. Me rescató cuando estaba a punto de caer en el vacío oscuro de ese ronroneo mental absurdo que no va a ninguna parte y además evitó que muriera de hambre.

Ojalá pronto podamos subirnos a un avión y volar lejos, pero por ahora nos toca hacerlo con los ojos cerrados. Cuídate, busca el rincón para tus pensamientos y bébetelos. 

08 septiembre 2020

Cómo se atiende a un paciente con sospecha de COVID19

En la consulta del médico de familia no se para nunca.
Ahora, en pleno brote de COVID19 en Las Palmas de Gran Canaria, no es infrecuente encontrarse cada día un aluvión de citas “forzadas” (extras) de pacientes con síntomas sospechosos que nos rebosan las agendas de trabajo que ya estaban al límite. Pero, ¿realmente se les puede diagnosticar y tratar por teléfono? ¿en qué consiste la atención a estos pacientes? ¿se resuelve adecuadamente su consulta en los escasos minutos que tenemos?

Para empezar, . Creo que la cita telefónica es un gran avance y más aún en estos casos, sospechosos de COVID19, donde los pacientes son un factor potencial de contagio. Aunque no queremos transmitir la idea de que cada vez nos importa menos ver pacientes porque no es así, todo lo que queremos es poder gestionar la atención que los pacientes necesitan. Así, en un momento de caos como el que llevamos semanas viviendo, la atención telefónica nos sirve de herramienta para cribar al paciente, comprobar su estado de salud y darle las indicaciones necesarias. En caso de que deba ser atendido de forma presencial somos capaces de organizar cuándo y a dónde se tiene que dirigir, evitándole esperas innecesarias y riesgo de exposición a otros pacientes y sanitarios. 


  1. Anamnesis completa preguntando por síntomas cardinales y secundarios de COVID19 como: fiebre, tos, dificultad respiratoria, pérdida del gusto y olfato, dolor de garganta, diarrea… En caso de presentar síntomas, registrar cuándo empezaron y qué día remitieron. Investigar si en su entorno hay algún caso positivo, si ha tenido contacto estrecho con dicho caso, si ha estado de viaje recientemente, etc. tratando de localizar el origen de la infección. 
  2. Diagnosticar la sospecha y tratar los síntomas con medicamentos si lo necesita, dando las pautas a personas sanas y ajustando tratamientos con inhaladores a los pacientes que tienen alguna enfermedad pulmonar. 
  3. Al ponerle el diagnóstico en su historia clínica se nos abre la encuesta epidemiológica REVECA (con las que luego hacen las estadísticas) que vuelve a preguntar inicio de síntomas, fecha del aislamiento y factores de riesgo para el contagio (como viajes, exposición en ambientes sanitarios, etc). No es posible salir de la historia si no se rellena. 
  4. Hacer solicitud de PCR (la prueba del bastoncillo), para que los administrativos del Centro de Salud le puedan dar cita y explicarle cómo debe acudir a realizarse la prueba. 
  5. Explicar todas las medidas de aislamiento, indicarle la duración en caso de que sea positivo y qué medidas adoptar tanto si vive solo como si convive con otras personas. 
  6. Preguntar por convivientes, familiares o amigos con los que haya podido tener contacto estrecho recientemente porque, en caso de que el test de COVID19 sea positivo, habrá que localizarlos, aislarlos y realizarles PCR a todos. 
  7. Citar en agenda de seguimiento para que los compañeros del Centro de Salud que se encargan del rastreo telefónico (colaboramos todos los médicos del centro) puedan darle el resultado de la prueba y, en caso de ser positivo, llamarle con frecuencia casi diaria, en función de los síntomas, para comprobar que se encuentra bien, que cumple el aislamiento y que no presenta signos de empeoramiento. 
  8. En caso de que estuviera trabajando o realizando un curso, habrá que emitirle baja laboral (comprobando empresa, puesto de trabajo y día en que faltó por primera vez) o justificante de asistencia que se envía por email al paciente o por fax si es sanitario, a los complejos hospitalarios o gerencia de Atención Primaria. Previo al envío de la documentación por email, el paciente debe enviarnos un correo de autorización al Centro de Salud, así que también hay que explicarle: cuál es el correo, que nos debe mandar la autorización y que una vez hecho esto le llegará su documentación. También se le indica, en caso de baja laboral, qué día tiene que volver a pedir cita telefónica para renovar el parte de baja.  
  9. Dar indicación de que en caso de empeoramiento o signos de alarma deberá contactar siempre con el teléfono de emergencias 112.
Esto es nuestro protocolo COVID19 para pacientes con síntomas sospechosos. La única diferencia con una cita presencial es que, si tenemos al paciente delante, ademas tenemos que ponernos un equipo de protección (EPI) y explorarle, si está con dificultad respiratoria tratarle y en caso de mala respuesta o que precise pruebas complementarias, derivarle al Hospital y esperar para el traslado una ambulancia específica para pacientes con sospecha de COVID19 que puede tardar horas.

Como comprenderás, si no te has cansado de leer y has llegado hasta aquí, una atención tan completa con cada paciente, con la cantidad de pacientes sospechosos que atendemos a diario, es... EXTENUANTE. Está claro que entre tú y yo no hay ser humano que pueda atender un caso sospechoso en menos de 7 minutos. Y eso sin contar el resto de pacientes, los otros 35, 40, 50 pacientes que tenemos ese día en nuestra lista y que esperan que les llamemos o que están en nuestra puerta preguntando "si pueden pasar ya".
Si eres paciente, gracias por ser paciente y cuídate. 
Si eres médico de familia... digamos BASTA YA! 
#plataformaMAPcanarias

13 agosto 2020

Una nueva aventura

Hoy te escribo para contarte mi última locura: ¡Medicina Estética!
Este verano he podido cumplir, pandemia por medio, con este brillante objetivo marcando así el fin de mis estudios de Máster (por el momento). Estoy muy ilusionada ahora mismo por la oportunidad de desarrollarme en un campo tan diferente. Han sido un buen puñado de horas estudiando y unas cuantas más practicando y dejándome practicar. Con el confinamiento por COVID19 hubo una pausa que poco a poco se va olvidando y que hizo que esta última parte se cogiera con más ganas. Ha valido la pena: por la experiencia única, por intentar superar el temblor fino cada día y por las bellísimas personas que he podido encontrar en este camino. Estos estudios me han abierto una puerta a otro lado de la Medicina. 

También ha sido una vía de escape en los meses "malos". Era un alivio saber que, entre consulta y consulta, siempre había hueco para algo más. 

Aquí te espero, con mis labios puestos 😙💋 
¡Cuídate, cuidémonos! 



Un cariñoso abrazo para mis compis del #MasterMedicinaEsteticaCórdoba

Brillantes, después de la sesión de Peeling

09 mayo 2020

Lluvia de agradecimientos

Este rinconcito entre tú y yo es para devolver la lluvia de agradecimientos que nos llegan estos días de todas partes. Sin duda, lo mejor del día... todos los días. Estas pequeñas gotitas de alegría nos dan la energía para seguir trabajando. ¡Un millón de GRACIAS!😊



02 mayo 2020

Sin teclas

Así me quedé la semana pasada, sin ordenador.
Reconozco que ya estaba en las últimas, era cuestión de tiempo.
Pero siempre es un susto cuando el ordenador no te enciende. 
Traté de reanimarlo durante varias horas sin éxito. Finalmente declaré el apagado oficial. Una vez superado el parraque inicial, asumí la pérdida y comencé rápidamente con la búsqueda de un nuevo compañero. Para mi sorpresa, y alivio, vi que no era complicado encontrar bastantes modelos interesantes y disponibles en Canarias, incluso durante el confinamiento. El envío era gratuito en la mayoría de webs. Todo un detalle. 

El comecocos vino cuando tuve que tomar la decisión entre Windows y Mac. He ahí la cuestión. Siempre he sido de Windows y me echaba un poco para atrás pasar al otro sistema por creer que el coco no me da para aprender a usar un nuevo sistema operativo. Lo que verdaderamente hizo plantearme adquirir un portátil Mac fue mi (grata) experiencia con el iPhone.

Tengo un iPhone 7 desde hace 3 años que ya está más que amortizado: me ha acompañado durante un postoperatorio y luego por distintas latitudes, frío-calor, arena y lluvia, le ha caído agua, cerveza y babas, se ha cargado en un aeropuerto, en barco y en tren, ha vivido tanto con funda como desenfundado, en todo este tiempo no ha llegado a ocuparse más del 30% de su memoria y me ha permitido estar conectada con mi familia 24h... yo creo que este bicho no le tiene miedo a nada.

También anduve charlando con los que ya tenían un MacBook, todos estaba contentos. Me convenció que, al preguntarles si se comprarían otro en caso de tener que hacerlo, la respuesta fue afirmativa en todos los casos. Y entonces, otra decisión entre MacBook Air modelo de 2019 y 2020.

Si bien la cuestión económica es importante, el modelo nuevo es significativamente más rentable para la capacidad que trae consigo. Además, parece que hubo un cambio importante en la nueva versión que afecta directamente al teclado y ese es mi punto fuerte: darle a las teclas. Toda la información y más la encontré en este enlace, espero que te sea de ayuda si estás en la misma situación: Applesfera
Para mí todo esto han sido razones de peso para decidirme a entrar en Mac. Sí. Finalmente he sucumbido a la marca californiana. Qué le voy a hacer. Gracias Windows por todo lo que me ayudaste a crear. En adelante, seguiré tecleando entre tú y yo desde mi nuevo MacBook Air 2020.


PD: si necesitas ayuda con tu decisión, escríbeme ;) 

27 abril 2020

Los besos que el Coronavirus nos robó

Maldito. Maldito. Maldito. Coronavirus.
Pasa entre tú y yo como un tornado, desorganizándolo todo.
Los días se hacen largos, larguísimos, eternos, esperando el momento en que podamos volver a la "normalidad" aunque realmente lo normal es que queramos volver. A esos lugares, esos momentos, esas personas. Y nos ocupamos en oír las historias de la gente porque es mejor que escuchar nuestro propio retumbar. Ese sonido que se nos ha quedado pegado, como hueco.

En estos días en los que "cariño", "mi niña", "churri" o "mi amor" están en lista de espera nos vale cualquier migaja de amor. Ahora nos tratamos con los genéricos, es decir las vídeo-llamadas. Gracias a ellas suspiramos, de alivio, al conectar con los que están lejos. Pero están. Y volverán. Todos los besos tienen dueño: los que se han dado y hasta los posibles... Como todo ese amor que se nos ha quedado en la cola de impresión al acabarse la tinta.  

Esto nos ha pasado por encima y nos ha quitado nuestra esencia. Nos ha quitado. Y eso es motivo suficiente para seguir declarándole la guerra cada día. Por eso aún saboreo el primer beso que me dio mi novio, aunque lo tenga cerca, y el último que le di a mi madre, que la tengo a una isla de distancia. 

Nos llamamos en silencio, nos queremos por teléfono, nos besamos en sueños.

Hoy, un minuto de palabras por todos esos besos que el Coronavirus nos robó.

21 abril 2020

Coronavirus: nuestra nueva agenda de trabajo en el Centro de Salud

La crisis del Coronavirus trajo consigo importantes cambios en la forma de trabajo de los Centros de Salud. Nos pilló desprevenidos pero en cuanto pudimos... 
Nos adaptamos.

Tuvimos que renunciar a muchos hábitos de trabajo
A las sesiones de equipo, la docencia, al contacto entre nosotros y a vernos las caras, a circular por el centro salvo si es necesario, a llevar nuestra ropa, a llevar el pelo suelto, a llevar maquillaje o relojes o anillos. Y nadie habla de esto porque es superfluo. Pero han sido cambios... Ahora vamos más por las escaleras, nos llamamos por teléfono de consulta a consulta para no vernos ni hablar a 2 metros, trabajamos con pijama y bata cerrada, con el pelo recogido bajo un gorro, con guantes y mascarilla, y las sesiones se realizan en pequeños grupos.

Equipo del Centro de Salud de Cueva Torres, Las Palmas de Gran Canaria

También tuvimos que renunciar a nuestros pacientes
Les dijimos que se quedaran en casa y ¡lo han hecho! Lo que pasa es que ahora tenemos que diagnosticar por teléfono y eso ya no es tan fácil. Algunos pensarán que la carga de trabajo ha bajado pero seguimos atendiendo el mismo número de pacientes, incluso más, separando a los pacientes respiratorios del resto. 

Dejamos de tener cupos propios, pacientes propios, desde hace varias semanas. Hemos estado compartiendo entre todos los pacientes de todos. Ya no hay más de: "quiero que me atienda mi médico", "es que mi médico sabe lo mío" "mi médico me entiende mejor". Se acabó el paternalismo médico-paciente. Ahora todos somos tu médico. ¿Y saben qué? Nadie se ha quejado. Para mi grata experiencia el paciente se siente igualmente agradecido al ser atendido con cercanía por cualquiera de los médicos del equipo. Salvo contadas excepciones, claro.

Si quieres ver en persona cómo se trabaja en mi Centro de Salud, echa un vistazo: 
PD: Salgo por ahí vestida de color rosa ;)

13 abril 2020

Y entonces, ¿qué es el poder?

Sin salir de casa y mediante vídeo-llamada.
Así se escribe nuestra Historia en estos días.
En el medio del Coronavirus, de esta crisis global, cada uno de nosotros va librando a diario sus pequeñas batallas al Presente que... ¿nos atemoriza? ¿nos priva de nuestra libertad? ¿nos merecemos? ¿nos ha tocado? ¿? Todo lo que quieras, pero aquí seguimos. Confinados, cansados, locos de la cabeza. Y yo no me quejo, aunque podría, porque no he dejado de trabajar y mi rutina vital ha seguido siendo más que menos la misma: levantarse, trabajar, comer, comprar, volver a casa y buscar algo productivo que hacer, escribir entre tú y yo, ver las noticias y dormir. 
Pero es inevitable mirar al frente y quedarse F-L-I-P-A-N-D-O. 
Tenemos butaca de primera fila para el streaming de esta película apocalíptica en la que estamos y en la que Bruce Willis aún no ha aparecido para salvar al Mundo. A lo mejor es que nadie puede. Cada día vemos cómo países, que son potencias mundiales, se desestabilizan y van cayendo uno a uno como un castillo de naipes que ha salido volando por un soplido. ¡ZAS!

Ayer mirábamos a Italia pensando "¡ay, los pobres!" porque aún nos quedaba lejos. Luego, cuando nos tocó en España, lo sentimos como una puñalada directa al corazón y no quisimos ni mirar. Ahora es Estados Unidos el que está en la UCI. Nooo, el lugar donde se cumplen los sueños (al menos los de algunos). Parece irreal que pueda sucumbir...

Ahí es donde, según se podía intuir, la pandemia podía tener un verdadero impacto debido a su gran población y su estilo de vida pero cada día vemos que, en todos los casos, los modelos pronósticos se habían quedado cortos. Mirar estas curvas no sólo da vértigo. Da miedo.


Datos epidemiológicos vía El País (13/04/2020)

Nueva York: una porquería de isla con una asquerosa élite minoritaria que amasa las fortunas del Mundo en sus carísimas residencias de Long Island o en los multimillonarios áticos de lujo en Central Park viviendo a todo tren y, por contra, un grueso de población pobre, desatendido, para el que la Sanidad es un lujo inaccesible (aunque prioritario) y que ahora llena las fosas comunes de la isla de Hart. ¿Ves bien de qué pie cojea esta sociedad? Encima son tan ignorantes que han dejado caer a su mano obrera, sus trabajadores, los que levantan con su esfuerzo ese pedazo de país. Si algo ha quedado claro con todo esto es que: 1) No conocen quiénes son su pueblo y 2) No saben protegerlo. Ahora se aferran a un clavo ardiendo: importamos un puñado de sanitarios y gente que trabaje en el campo para que nos salven. Pero, ¿saben qué? Ya es demasiado tarde, hace tiempo que quemaron todos esos puentes que necesitan. Eso pasa cuando piensas que puedes con todo. Van a hundirse en lo más profundo... 

Da asco. Y no podía dejar de escribir esto porque es Historia y aunque parezca ficción, es real y lo estamos viviendo. Cómo algo tan insignificante, como un virus, puede tumbar al más poderoso. ¡ZAS! Un soplido... y toda esa ilusión se desvanece, fugaz, como una tormenta de arena dejando a su paso nada más que un montón de polvo.
Y entonces, ¿qué es el poder? 
Acaso no son los súper-héroes, los que tienen "poderes", los que ayudan a los demás, los que luchan por el bien común. Para qué es el poder, ¿si no? Entonces, ¿por qué el dinero es poder si no nos sirve para lo importante? ¿Cuándo dejó de preocuparnos lo más mínimo compartir: riquezas, recursos, oportunidades? ¿Por qué nos hemos vuelto tan egoístas y avariciosos? ¿Cómo pudimos pensar que podíamos tomar sin permiso lo que quisiéramos sin respeto alguno? ¿Cómo puede vanagloriarse un país tan codicioso por despreciar a su pueblo, venga de donde venga, y además nosotros concederle tanta importancia? Da asco...

La naturaleza es cruel, si no busca algún documental de animales de los que pone la 2 al mediodía y lo comprobarás. Por qué iba a ser menos cruel con nosotros, que somos la peste de este planeta, la auténtica plaga que ha arrasado sin respeto alguno con todos sus recursos preciosos. No puedo decir que nos merezcamos esta pandemia pero sí confieso que deseo que nos resetee. Porque nos hace falta un CAMBIO RADICAL. Como un ordenador cuando no responde y nos afanamos por apagarlo como sea y al final la solución es hacerle un borrado y empezar de cero. Lo mismo deseo yo ahora. Que el planeta sea benévolo con nosotros y nos deje arrancar de nuevo. 
Ahora puedes indignarte conmigo o pasar de mí.
Pero, vayas en la dirección que vayas, espero que estos acontecimientos no pasen por delante tuyo sin generar en ti el cambio que necesitamos.
Porque aquí y ahora, tú y yo, vamos a decidir qué Mundo deseamos tener.

11 abril 2020

Tú, que estás confinado

Querido tú,

He venido a decirte que no estás solo. A mí nunca me importó escuchar tu locura, tu tristeza, tu cansancio o tu desánimo. Y ahora menos. Todo esto son fases, y esta es el lado oscuro. Deja de lado las aglomeraciones, incluso las de información. A veces vale más un poco de ignorancia y seguir un buen consejo, como el que darte en casa. No te dejes arrastrar por tu cabeza, vacía y aturullada. 

He venido a decirte que está bien llorar. Es más, quiero que lo hagas. Descarga la adrenalina, el miedo y la rabia. Quédate vacío y luego, respira. Escucha los ruidos del exterior. Fíjate que, aunque la noche es larga, hoy ha vuelto a salir el sol.

He venido a decirte gracias. A ti, para ti, por ser tú. A los que estamos trabajando, porque somos un equipazo. A los que están en casa, porque no nos ponemos en peligro. Sé tú también agradecido. Empieza ahora mismo y verás que se convierte en una rutina que no podrás parar porque nadie llega hasta donde estás tú sin ayuda.

He venido a decirte que guardes las energías. Descansa, duerme, disfruta de la luz. Porque cuando todo esto pase, que pasará, tendrás que salir aquí fuera conmigo y nos tocará arrimar el hombro para reconstruir nuestro mundo de las cenizas. Por aquí está todo patas arriba. Vamos a necesitar que des lo mejor de ti: tú. Demostremos que somos capaces de levantarnos, sacudirnos el polvo y seguir adelante.

Querido tú, he venido a rescatarte porque eres mi otra mitad y sin ti esto no sería entre tú y yo.

¡Cuídate!

05 abril 2020

Mis días en las trincheras (frente al Coronavirus)

Ya hace días que he dejado de contar.
Días, casos, víctimas. 
El problema de la des-información. No tardamos en darnos cuenta de que iba a ser tremendo lo que se nos venía encima. Cuando empezamos a prepararnos, a estudiarnos los protocolos de actuación que nos llegaban y repasar las estadísticas diarias con detalle, aún iban los estudiantes a clase y llevábamos lo que era "nuestra vida normal" y rutinaria. La sensación que teníamos era que las medidas preventivas llegaban con retraso y el obstáculo principal nos lo suponía lo "dinámica" y cambiante que iba siendo la información que nos iban dando respecto a la manera de actuar. Es decir, cada día manejábamos una información diferente. Hasta que el Coronavirus fue declarado como transmisión generalizada.
En cuanto se estableció el Estado de Alarma supimos que ya no íbamos a hacer la Medicina de siempre, sino "Medicina de guerra".
La Primaria es lo primero. Empezamos posponiendo lo que no era imprescindible: analíticas, controles, sesiones docentes, visitas de seguimiento a domicilio y así un largo etcétera. Seguimos por pasar todas las citas médicas de presencia física a telefónicas. Así que nos tuvimos que adaptar a resolver TODO por teléfono. A día de hoy atendemos: consultas de demanda, renovación de tratamientos, contactamos con los pacientes frágiles para verificar que están bien, los informes de incapacidad temporal, tanto los habituales (acidentes o enfermedad) como los que son debidos a patología o exposición al Coronavirus, hacemos además el seguimiento de todos los casos sospechosos que surgen y separamos los pacientes respiratorios del resto de pacientes que acuden al Centro de Salud mediante un triaje. Los atendemos a TODOS.

Y aún así, al otro lado del teléfono, me llena de orgullo saber que seguimos siendo el médico que más cerca está de nuestro paciente. Les hemos aconsejado, diagnosticado, tratado, escuchado y acompañando durante el proceso, incluso cuando están desbordados por la situación o lloraban porque han perdido un familiar o tienen miedo. Ahí estamos.

Yo también aplaudo cada tarde desde mi balcón. Y cuando trabajo de tarde, me asomo a la ventana de la consulta y devuelvo el aplauso a los vecinos que me saludan desde enfrente pensando en que ojalá mis compañeros de Madrid puedan oírlo también, y los de Barcelona, y Murcia... 

Si quieres ayudar, lo mejor que puedes hacer es cuidarte y quedarte en casa. Aunque estemos separados, nunca hemos estado tan unidos. 
¡Entre tú y yo lo conseguiremos!